VERDERÓN SERRANO (Carduelis citrinella)

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Ave montana, de bellos tonos verdes y amarillos, gregaria, pequeña y muy cantarina en primavera. Habita preferentemente en los claros de la franja superior de los bosques de nuestros principales sistemas montañosos.

 

Descripción

 

Clasificación

Orden Passeriformes; familia Fringillidae

 

Longitud

12 cm

 

Envergadura

22,4-24,5 cm

 

Identificación

Se trata de un fringílido pequeño, de tonos verdosos y, salvo los volantones, sin pintas conspicuas. Los adultos —tanto machos (dibujo 1) como hembras— tienen la cabeza gris, mientras que las mejillas, el obispillo y las partes inferiores de su cuerpo poseen un color verdeamarillento. El manto, en cambio, es algo diferente entre sexos: gris-pardo con estrías verticales en las hembras (dibujo 2), y gris-verdoso en los machos. Además, los machos presentan mayor extensión de verde en las plumas cobertoras de las alas. El tamaño y la morfología del verderón serrano resultan similares a los de lúganos y verdecillos. Pero el primero posee franjas alares claras muy conspicuas, y los machos tienen, a su vez, el píleo teñido de negro. Por otra parte, los verdecillos exhiben un plumaje moteado, especialmente en pecho y vientre. Solamente los jóvenes de verderón serrano se confunden con los verdecillos comunes. La coloración del verderón serrano recuerda también a la del verderón común. Pero esta última especie es mucho más grande, cabezona y con pico muy grueso. Además, cuando vuela, el verderón común muestra amplias manchas amarillas en las alas y en la cola.

 

 

Canto

Tanto en solitario como en grupo, el verderón serrano emite en vuelo un característico tintineo que delata su presencia: tin-tin, tit-tit-ri-tint. Posado produce sonidos de canario: puiiii, piii-tuiiiii. Los machos inician su canto a finales del invierno, ya sea en pequeños grupos o acompañados por una hembra. Ubicados en lo alto de las copas de los árboles o posados en cables, su canto recuerda al gorjeo estridente y rápido de los verdecillos y al variado canto de los jilgueros.

 

Dónde vive

 

En el mundo

Especie endémica de las montañas de Europa occidental. Aparece a lo largo de todo el año en la Selva Negra, el Macizo Central francés y las montañas ibéricas. Además, en la época estival ocupa algunas regiones de los Alpes. A su vez, en Córcega y Cerdeña vive una subespecie propia sedentaria.

 

En España

Presenta poblaciones estables en los Pirineos, la Cordillera Cantábrica, el Sistema Ibérico, el Sistema Central, las sierras de Castellón, la sierra de Cazorla y Sierra Nevada.

 

Desplazamientos

Las poblaciones de los Alpes se desplazan hacia el sur o el suroeste en invierno. Asimismo, se ha constatado la llegada de individuos a la Península Ibérica procedentes de Alemania y Francia. En la Península, el anillamiento científico revela que las poblaciones pirenaicas llegan al Sistema Central en invierno. También se observan movimientos descendentes en altitud. No obstante, se ignoran la regularidad e intensidad de todos los movimientos descritos.

 

Poblaciónón

Las estimas para España sugieren 225.000-230.000 parejas (Atlas de las aves reproductoras de España, 2003). Así, nuestro país acogería la mayor parte de la población mundial de la especie, que se sospecha no supera las 380.000 parejas (datos del año 2000). Las mayores densidades (más de 10 aves por cada 10 hectáreas) se registran en pinares de montaña, tanto de pino negro como de pino silvestre.

 

Cómo vive

 

Hábitat

El verderón serrano suele colonizar parajes altos, donde los bosques comienzan a desaparecer por las duras condiciones climáticas y dejan paso a matorrales y prados alpinos; es, por tanto, un ave típica de transición entre hábitats. Se encuentra habitualmente por encima de los 1.600 metros, aunque en algunas localidades se detecta por debajo de los 800. Prefiere las áreas abiertas con rodales o formaciones densas de pino silvestre, pino negro, pino laricio o salgareño e incluso de pino de Monterrey. También se instala con frecuencia en hayedos o hayedo-abetales y, fuera de la Península, en bosques de píceas y pinares de pino mugo.

 

Alimentación

Se alimenta de semillas y de hojas de herbáceas. La dieta varía a lo largo del año y entre regiones. En total explota cerca de 30 plantas (géneros Pinus, Poa, Rumex, Teucrium, Stellaria, Senecio, etc.) y, marginalmente, también consume insectos. En territorios como los Pirineos o el Sistema Central, uno de los principales alimentos es el piñón, y de su abundancia depende el periodo de cría y el éxito de la misma.

 

Desplazamientos

Las poblaciones de los Alpes se desplazan hacia el sur o el suroeste en invierno. Asimismo, se ha constatado la llegada de individuos a la Península Ibérica procedentes de Alemania y Francia. En la Península, el anillamiento científico revela que las poblaciones pirenaicas llegan al Sistema Central en invierno. También se observan movimientos descendentes en altitud. No obstante, se ignoran la regularidad e intensidad de todos los movimientos descritos.

 

Reproducción

En España cría una vez al año, entre los meses de abril y junio. No obstante, la abundancia de piñones puede facilitar un intento previo de cría a finales del invierno. De hecho, los machos ya cantan en el mes de enero. Varias parejas pueden situarse muy próximas, aunque sin compartir el mismo árbol. La especie construye el nido en las ramas altas de árboles o arbustos empleando hierbas, raíces, líquenes, pelos y plumas. La hembra pone e incuba entre dos y cinco huevos, blancos o ligeramente azulados y con un moteado rojizo en el polo más ancho. Tras 13-14 días nacen los pollos, que son alimentados por ambos sexos. A las dos o tres semanas, los pollos abandonan el nido y se mantienen con al menos uno de los dos padres durante el verano. Al inicio del otoño, los grupos familiares se unen, constituyendo bandos que pueden superar los 200 individuos. A ellos se suman lúganos, pinzones vulgares y reales, piquituertos, etc.

 

Amenazas y Conservación

 

Paradójicamente, el verderón serrano se ve beneficiado con la tala o apertura de claros en el bosque. Es más, frecuenta las pistas de esquí y los bordes de carreteras y vías forestales. En realidad, su presencia va asociada a la existencia de paisajes en mosaico, así como a parajes de transición
entre los prados alpinos y el límite forestal, ya que requiere tanto de árboles como de praderías. En el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas se considera como “De interés especial”.