URRACA (Pica pica)

Canto de la Urraca.......

 La urraca es el córvido más abundante y extendido en la Península, donde cuenta con ingentes poblaciones que han ido en claro aumento durante los últimos tiempos. Aunque en el pasado fue muy perseguida por sus supuestos daños a la caza y a los cultivos, la urraca —un ave de inconfundible plumaje blanco y negro— ha alcanzado un notable éxito por su capacidad para adaptarse a los ambientes más humanizados.

 

Descripción

 

Clasificación

Orden Passeriformes; familia Corvidae

 

Longitud

40-51 cm

 

Envergadura

52-60 cm

 

Identificación

Se trata de una de las más conocidas especies de la fauna española, circunstancia a la que contribuyen no solo su inconfundible aspecto, sino también unos hábitos poco recatados y su capacidad de instalarse en hábitats muy transformados, incluido el interior de las grandes ciudades. Especie de tamaño intermedio entre los córvidos, la urraca luce un llamativo y característico plumaje blanquinegro, que adquiere bellas irisaciones en
diferentes zonas, sobre todo en las plumas caudales (dibujo 1). Cuando se desplaza resulta también fácilmente identificable, además de por su diseño
cromático, por poseer una silueta característica y un vuelo ondulante durante el cual bate espasmódicamente las alas.

 

Canto

Como todos los córvidos, manifiesta una notable capacidad para emitir gran variedad de vocalizaciones, mediante las cuales se comunica con sus congéneres. Normalmente es un ave ruidosa y gárrula, que lanza diferentes sonidos roncos y ásperos, aunque el más frecuente es un penetrante chac-chac-chac, muy habitual cuando se muestra alarmada o disputa algún alimento con otros ejemplares. El canto propiamente dicho es áspero y poco sonoro, con alguna nota más aguda intercalada repentinamente.

 

Dónde vive

 

En el mundo

Extraordinariamente adaptable y exitosa, la urraca es una especie extendida por todo el hemisferio norte, de donde solamente falta en las regiones más extremas, aunque su tolerancia le permite instalarse desde el Magreb hasta Asia central o el norte de Escandinavia. Se reconocen numerosas subespecies.

 

En España

Prácticamente distribuida por toda la Península —donde es una de las especies más comunes y repartidas—, falta, sin embargo, en ambos archipiélagos y en las plazas norteafricanas. Resulta particularmente abundante en la mitad norte, mientras que las menores densidades se registran en la franja mediterránea levantina, Cádiz, Málaga y el valle del Guadalquivir, áreas en las que, incluso, llega a estar ausente por completo. En España está presente la subespecie melanotos.

 

Desplazamientos

La especie se muestra en todo momento y en toda su extensa área de distribución como estrictamente sedentaria. Su capacidad de dispersión —una vez que los jóvenes se independizan— es asimismo baja, pues raramente realiza movimientos superiores a los 50 kilómetros de radio.

 

Poblaciónón

La población europea se ha cifrado entre 8,5 y 34 millones de parejas reproductoras, de las cuales 220.000-1.200.000 se calcula que habitan en España. Por otro lado, su tendencia poblacional —tal y como se infiere de los datos del programa SACRE— resulta francamente positiva, y se han registrado, incluso, colonizaciones recientes de nuevas áreas, sobre todo en la región levantina

 

Cómo vive

 

Hábitat

Este pájaro es una especie de gran éxito, que basa su pujanza en un carácter adaptable y ecléctico. Gracias a ello, se instala en una gran variedad de hábitats, a excepción de los bosques cerrados y de la alta montaña. Alcanza sus mejores densidades, no obstante, en regiones agrícolas, con bosquetes, sotos y árboles aislados, en la periferia de zonas habitadas y en algunos parques urbanos.

 

Alimentación

El oportunismo y la gran capacidad de adaptación de esta especie se manifiestan también en la absoluta falta de especialización de su dieta, pues se puede afirmar que casi cualquier cosa comestible es susceptible de integrar el alimento de estas acomodaticias aves. Así, en función del lugar y de la estación del año, la urraca comerá desde grano a invertebrados, así como todo tipo de desperdicios, carroñas y frutas; si tiene ocasión, devorará huevos y polladas de otras aves y dará caza a pequeños vertebrados, como reptiles y roedores.

 

Desplazamientos

La especie se muestra en todo momento y en toda su extensa área de distribución como estrictamente sedentaria. Su capacidad de dispersión —una vez que los jóvenes se independizan— es asimismo baja, pues raramente realiza movimientos superiores a los 50 kilómetros de radio.

 

Reproducción

En nuestro territorio, el ciclo reproductor de la especie se inicia a finales de marzo o comienzos de abril. En ese momento, la pareja emprende la confección del nido, que se sitúa en una gran variedad de emplazamientos, desde árboles de gran porte a arbustos espinosos, así como torres de conducción eléctrica. Este consiste en una esmerada y sólida construcción elaborada a base de palitos, raíces y otros materiales, reforzados hábilmente con barro. El interior del cuenco aparece tapizado por musgo, lana, fibras vegetales, plumas y, en ocasiones, por objetos de colores llamativos o brillantes. Algunas de estas trabajadas plataformas se dotan también de un entramado de ramillas a modo de parasol. La puesta suele comenzar a mediados de abril y se compone de entre cinco y ocho huevos de color azul verdoso profusamente moteados. La incubación la lleva a cabo solo la hembra y se prolonga durante 21 o 22 días, tras los cuales nacen los pollos, que serán atendidos por ambos progenitores. Los volantones dejan el nido transcurridos 24-32 días, pero seguirán dependiendo de los cuidados paternos algunas semanas más.
La urraca solamente efectúa una puesta al año, aunque puede hacer puestas de reposición si la primera fracasa.

 

Amenazas y Conservación

 

Habida cuenta de su abundancia y de su gran capacidad para adaptarse a las más diversas situaciones, este paseriforme no padece especiales
problemas de conservación. En el pasado, no obstante, la urraca fue perseguida implacablemente, acusada de actuar de forma negativa sobre las especies de interés cinegético (un extremo no comprobado de forma categórica) y de expoliar cultivos y sementeras. Hoy en día, aunque la presión sobre sus poblaciones es mucho menor, siguen dándose innumerables casos de destrucción de nidos y muertes por disparo y empleándose ilegalmente venenos para controlar su número.