PAPAMOSCAS CERROJILLO (Ficedula hypoleuca)

 

En plumaje primaveral el macho del Papamoscas Cerrojillo Ficedula hypoleuca es inconfundible. Las partes superiores, cabeza, cara y espalda, son negras. La frente es blanca formando como una banda variable en anchura muy destacada sobre el pico negro. El obispillo está moteado de blanco y gris y no es muy visible, destacando mucho más las plumas que cubren por encima el nacimiento de la cola que son negras. Las alas tienen una amplia mancha blanca muy visible tanto con ellas desplegadas como estando el pájaro posado, lo mismo que el color marrón oscuro de las plumas primarias. Las partes inferiores son totalmente blancas. La cola es negra y marrón estando plegada, pero al volar se le aprecian bien en las dos rectrices exteriores de cada lado unas manchas blancas en la parte superior y externa que a veces faltan completamente o son muy pequeñas.

La hembra tiene un plumaje menos destacado, de color pardo oscuro uniforme por encima con un margen blanco en las plumas secundarias internas de las alas, que forman con las alas cerradas una banda paralela no nítida, sino manchada de beige. Después de la muda de julio-agosto, ambos, macho y hembra se asemejan tanto que, incluso cogiéndolos en la mano, resulta difícil separar los sexos. Svensson (1970) considera que la distinción de los sexos en el otoño es extremadamente difícil si no imposible. Unos pocos machos pueden ser determinados si son adultos por tener la cola negruzca y algunas hembras se diferencian por cola y plumas cobertoras caudales pardo gris uniforme sin trazas de negro. De todas maneras estas identificaciones sólo pueden ser hechas por especialistas y con frecuencia cometiendo algunos errores. Incluso en primavera a su llegada, algunos especímenes son difíciles de separar. Los machos casi infaliblemente tienen una pequeña mancha blanca en la frente que en las hembras falta del todo o como mucho hay una manchita beige formada por los extremos claros de algunas plumas. Los papamoscas cerrojillos que se reproducen en Iberia tienen, en general, más extensa la mancha blanca de las alas y la de la frente y el plumaje de las partes superiores es muy negro, con lo que no existe posible confusión al separar machos de hembras. Las patas son muy delgadas y de color negro.

Los papamoscas cerrojillos comienzan a tener su plumaje nupcial en marzo y antes de dejar sus cuarteles de invierno en los trópicos los machos han empezado a vestirse con el color negro y blanco. Inmediatamente que llegan se estacionan en las mismas zonas donde anidaron el año anterior. Esta especie está entre las más fieles a su lugar de nacimiento y aunque no en el mismo nido donde nacieron, sí ocupan otro muy próximo. Cada pareja vuelve invariablemente al mismo nido y si uno de ellos ha perecido durante el invierno, el superviviente se empareja con un papamoscas joven del año anterior y ambos ocupan el nido antiguo.

Su hábitat durante la reproducción está constituido por bosques de robles, hayas y abedules con preferencia los más viejos y con frecuencia para anidar eligen zonas próximas a cursos de agua y fuentes. En muchas partes de Iberia prefiere, sin embargo, bosques de coníferas y posiblemente en ellos alcance una mayor densidad. Durante la migración se estaciona por campo abierto con árboles dispersos, frutales, huertos, parques y jardines.

Resulta fácil de estudiar este pájaro. De aspecto grácil, a menudo se encoge y parece más grueso permaneciendo muy quieto, pero su normal actitud es activa, moviendo la cola arriba y abajo y sacudiendo las alas, siempre atento para lanzarse desde el posadero sobre un insecto que pase volando o para capturarlo en el suelo. Su vuelo es rápido, directo y acrobático y cuando lo inicia puede hacerlo en vertical o hacia los lados para volver a posarse en otra rama del mismo árbol e incluso en otro posadero, pero rara vez vuela lejos. Permanece mucho tiempo en una pequeña zona y salvo en migración sus recorridos en la primavera son extremadamente pequeños. Su habilidad para la caza de insectos es grande y puede cogerlos del dorso de las hojas manteniéndose inmóvil por fracciones de segundo en el aire, batiendo rapidísimamente las alas. Cuando vuelan en persecución de los insectos no vuelven al mismo posadero como hacen los papamoscas grises Muscicapa striata. Su alimentación está basada exclusivamente en materia animal, si bien se citan con frecuencia papamoscas comiendo bayas y frutos silvestres. Así es en efecto durante la migración. Los que se capturan para anillamiento frecuentan las higueras y muchos arbustos con fruto de color negro como demuestran sus excrementos. Especialmente es atractivo para ellos el fruto del Saúco Sambucus nigra, aunque no tanto como lo es para las currucas Sylvia spp.

Su canto no es muy destacado ni variado. A partir de abril y aun estando en migración puede escuchársele. Consiste fundamentalmente en la repetición de una nota seguida de un agradable y fino gorjeo que recuerda algo del canto del Petirrojo Erithacus rubecula. Normalmente elige un lugar bien destacado para cantar y muy a menudo la rama más alta de un árbol, el tope de un poste, los cables de conducción eléctrica, una roca, etc. Se escucha bien de lejos y resulta agradable, pero su tono no es muy alto y hacia la mitad de junio canta ya muy poco. Para Walpole Bond (1938) el comienzo es parecido a ciertas notas del Carbonero Común Parus major ¡¡uitchi-chi!! y la continuación y el final no se diferencian mucho del canto de un Colirrojo Real Phoenicurus phoenicurus. Todo esto es muy subjetivo, pero el canto de este pájaro es corto, monótono, aunque no desagradable. Sus llamadas son quizá más conocidas. Un corto y metálico ¡¡juit!! es repetido incesantemente durante la migración, sobre todo en el otoño. También lanza un corto ¡¡tic!! combinado con un ¡¡juit!! así ¡¡juit-tic!! Igualmente si está alarmado y cerca del nido un ¡¡pijuiit!! que recuerda a la misma nota del Mosquitero Común Phylloscopus collybita.

Anida en agujeros de árboles, en paredes a alturas muy variables desde casi el mismo suelo hasta 6 metros, pero más frecuentemente entre 2 y 4 metros y ocasionalmente hasta 15 metros. Alguna vez en el suelo. Cualquier hueco o agujero puede servir con tal que posea una entrada por lo menos de 2,5 cm. de diámetro y de hecho disputa a los páridos las abundantes cajas nido que se colocan en jardines y bosques de toda Europa, incluyendo la Península Ibérica. El nido en sí está formado por hierba seca, corteza y hojas del mismo o de otro árbol próximo, predominando las de roble secas y forrado todo él con hierba muy fina. Muchos tienen también el interior con lana, pelos y exteriormente musgo y raicillas. Su colocación dentro de la cavidad es lo más alejado posible del agujero de entrada. Los machos al aparecer en la zona eligen el lugar donde se ha de emplazar el nido y al llegar las hembras, comienzan a construirlo una vez que se han emparejado. Ellas llevan todo el trabajo, pero el macho está siempre cerca y a menudo se posa en la entrada, pero sin intervenir. No es raro encontrar nidos de Papamoscas Cerrojillo en el interior de una cavidad no terminada hecha por el Pico Picapinos Dendrocopos major. En los últimos días de abril, ocasionalmente, se pueden hallar algunos nidos completos y las primeras puestas empezadas, pero normalmente no hasta la primera semana de mayo y la mayoría a partir de la segunda quincena de este mes. Muy a menudo los cerrojillos compiten con otras especies que anidan en agujeros y hay numerosos ejemplos de puestas de éstos y otros pájaros efectuadas en nidos que se construyeron sobre otros de manera que como cuenta Bannerman, un Herrerillo Común Parus caeruleus, por ejemplo, fue descubierto mientras incubaba siete huevos en un nido hecho sobre otro de cerrojillo, que a su vez tenía 6 huevos. De este modo en el mismo nido pueden dos especies diferentes hacer su puesta y una de las parejas incubar y criar bien a los pollos nacidos de ambas, Walpole-Bond cita las especies que pueden repartirse un mismo nido: Colirrojo Real, Carbonero Común, Herrerillo Común y Carbonero Palustre Parus palustris. La puesta normal es de 5-6 huevos de color azul pálido, rara vez punteados finamente de pardo. Puestas mayores de 7-10 huevos no son infrecuentes lo mismo que las de 4. Para 100 huevos obtenidos en Gran Bretaña, Jourdain da un promedio de 17,93 x 13,42 mm. con un máximo de 19,5 x 14 mm. y un mínimo de 16 x 12,8 mm. Niethammer para 54 huevos colectados en diferentes países europeos, la mayoría en Alemania, obtuvo un promedio de medidas de 17,6 x 12,7 mm. Solamente incuba la hembra, aunque el macho es dado a penetrar varias veces durante el día en el nido, sin duda para alimentarla. A los 12-13 días nacen los pollos con muy poco plumón de color gris; el interior de la boca es amarillo o anaranjado tenue y no hay puntos oscuros en la lengua. Ambos sexos alimentan a los jóvenes durante 13 días, y la hembra llega al nido bastantes más veces que el macho. Algunos salen en seguida, pero otros pueden permanecer en el nido hasta 16 días.

Después de la cría los pájaros abandonan el lugar pronto y vagan con los adultos por el bosque hasta que comienzan la emigración. Alguna vez se ha comprobado una segunda puesta en la temporada en Europa, pero en Iberia no son tan raras. Siempre es difícil asegurar esto en pájaros que anidan en agujeros. Lo que está bien determinado es que si se les retira el nido o los huevos antes de la eclosión, nuevamente realizan otra puesta a los 15-18 días.

Ficedula hypoleuca es especie del Paleártico occidental netamente migradora. Se reproduce en el norte de Eurasia desde el norte de Escandinavia, Gran Bretaña y Alemania hacia el Este hasta el río Yenisei en Siberia, siendo local más al Sur en Francia, Iberia, Italia y los Balcanes. También se reproduce en el noroeste de Africa.

En la Península Ibérica tiene una distribución muy irregular, anidando en montañas del Norte, pero siendo escaso hacia el Noroeste para faltar casi completamente muy al Oeste y Sur. Localmente puede ser numeroso en pinares donde se han instalado en estos últimos años muchos millares de cajas nido y que esta especie ha aceptado muy bien. Así, hasta 1972 se habían anillado en nidales artificiales de madera 601 papamoscas cerrojillos sobre todo en pinares de Pinus sylvestris y Pinuspinaster, robledales de Quercus pyrenaica, hayas Fagus sylvatica, etc de las sierras de Urbión y Cameros en las provincias de Soria y Logroño. La zona cantábrica tiene una muy pobre representación de este pájaro y las parejas que anidan están muy dispersas por bosques de montaña.

Los primeros papamoscas cerrojillos que llegan a Iberia no lo hacen normalmente antes del día 10 de abril; sin embargo, se dispone de observaciones anteriores muy ocasionales referidas al 17 de marzo, 28 de marzo y 2 y 3 de abril. La mayoría de ellos pasan muy al Este y la zona mediterránea registra el mayor contingente. En el Cantábrico su paso es regular, pero muy escaso y de pájaros sueltos que suelen verse por plantaciones de frutales, manzanales especialmente. De acuerdo con los datos facilitados por Maluquer (1971) en el Delta del Ebro pasa en abril y mayo. Blondel capturó y anilló allí dos ejemplares el 11 y 19 de abril y otras dos capturas registra Bernis en 13 y 15 del mismo mes. Norman observó también allí un buen número de migrantes en paso el 29 de abril y el 3 de mayo de 1969. Había predominio de machos (más de 16 por sólo 4 hembras) el 1 de mayo, pero predominio de hembras (en proporción de 4 a 1) los días 2 y 3.

El paso otoñal es masivo a través de la Península Ibérica, con flujo preponderante hacia el Sudoeste. En la práctica a partir del 20 de agosto invariablemente todos los campos y linderos de bosques de la mitad occidental de Iberia se llenan con las llamadas características de este pequeño papamoscas. El ¡¡juit!! o ¡¡tic!! metálico se escucha por todas partes y aunque los pájaros permanecen separados y no agrupados, da la sensación de que una gran masa de ellos ha llegado durante la noche. Toda la campiña Cantábrica, Galicia, Portugal y las provincias españolas situadas al Oeste del Meridiano de Madrid registran una afluencia extraordinaria que parece invariable de un año a otro. Primeras llegadas en Guipúzcoa: 10 y 12 de agosto. Primeras llegadas en Asturias: 11 y 14 de agosto. Flujo principal a partir del día 24, durando hasta el 11-15 de septiembre. Hasta los primeros días de octubre sólo cerrojillos diseminados. Ocasionalmente un gran flujo de migrantes posiblemente retrasados llega a finales de septiembre y en 1972 se presentaron en la primera semana de octubre, cubriendo amplios tramos de las costas gallegas y asturiana. Witherby lo observó en La Sagra en paso del 5 al 10 de octubre y otros cruzaron Sierra Nevada a 2.000 metros de altura entre el 15 y el 19 de octubre. Desde luego que el paso a través del Estrecho de Gibraltar es muy intenso y desde la costa portuguesa del Algarve los papamoscas vuelan hasta las costas occidentales de Marruecos, alcanzando muchos las Islas Canarias donde este pájaro no es infrecuente como visitante otoñal y Bannerman (1919) lo observa también allí en primavera, lo que es realmente curioso. Sin embargo, Balsac y Mayaud señalan su paso en masa por Marruecos a partir del 15 de abril (hay una cita de Payn el 16 de marzo en Tánger). Valverde lo observa en El Aiun (Sahara Occidental) del 4 a 17 de mayo y en todos los oasis del norte del Sahara abunda en marzo, abril y mayo.

Los papamoscas cerrojillos europeos invernan en el Africa Tropical desde el Senegal al Oeste hasta el Sudán al Este y Tanzania al Sudeste. En Costa del Marfil es común en invierno (Thiollay), lo mismo en Nigeria, Togo, Tchad, etc. El viaje prenupcial transcurre a través del Sahara, pero los pájaros tienen una exagerada tendencia a volar más hacia el Este, sólo tocando la costa oriental española, lo contrario del otoño que viajan más hacia la costa Atlántica. Como es una especie muy anillada en toda Europa, las recuperaciones en la Península Ibérica son muy abundantes y su procedencia es de países tan alejados hacia el Nordeste como Rusia, Finlandia y Polonia. En España se habían anillado hasta 1972 unos 8.000 cerrojillos, muchos de ellos, quizá la mayoría, al paso. Las recuperaciones producidas lo fueron en los países europeos de donde los pájaros procedían o en otros donde fueron a su vez capturados al paso.