MOCHUELO BOREAL (Aegolius funereus)

El Mochuelo Boreal,Aegolius funereus,no se reproduce en la Península Ibérica. Se trata de un pájaro de cabeza desproporcionadamente grande si la comparamos con la del muy conocido y abundante Mochuelo Común,Athene noctua. Pero, además, lo es también en proporción al tamaño del cuerpo. Aquella es redondeada y los discos faciales se parecen mucho a los del Cárabo Europeo Strix aluco, son blancos y tienen bordes muy marcados oscuros y sombreados alrededor de los ojos, que son amarillo brillante. El dorso de las alas y la espalda es de color achocolatado con manchas blancas como perlas muy conspicuas y las patas están emplumadas hasta los dedos dejando únicamente al descubierto las uñas. En esto se diferencia bien del Mochuelo Común, que solamente tiene en los dedos cerdas blanquecinas. Los jóvenes son más oscuros, marrón caoba y las anchas cejas blancas resultan muy visibles. La posibilidad de ver esta especie en Iberia es rara, pero, no obstante, alguna vez puede la identificación estar enmascarada por detalles que hacen que esta especie pueda ser confundida con otras en una somera observación. Así, aunque carece de las «orejas» de otros búhos, a veces eriza las plumas de la frente, lo que le da entonces la apariencia de poseer dos pequeños cuernos.

Esta especie es típica de los bosques de la zona fría europea y en ellos puede verse durante el día. En los países de Centroeuropa, donde también se reproduce, es estrictamente nocturna. Para los ornitólogos europeos ha sido siempre una especie por la que se ha sentido un especial interés, ya que, tanto su plumaje como su densidad de población, experimentan considerables variaciones y sucede con frecuencia que algunos años falta en comarcas donde fue abundante reproductor el año anterior y estando las oscilaciones ligadas, sin duda, con la abundancia o escasez de los roedores. Y aunque la especie es considerada como sedentaria, muchos años que coinciden con penuria de alimento, descienden en gran número hacia el Sur, produciendo «invasiones», tal como sucede con otras muchas especies de pájaros árticos. Este pájaro pasa con frecuencia muy desapercibido y es difícil de observar, porque a sus costumbres reservadas une el que es una especie muy silenciosa cuya voz sólo se puede escuchar con preferencia en los últimos días del invierno, dejando de cantar en cuanto la hembra ha comenzado la puesta. El canto es monótono y está formado por cuatro o seis notas agudas y musicales, pero que resultan repetidas a no ser por la impresión que pueden causar en el observador cuando se escuchan en las inmensas soledades de los bosques del Hemisferio Norte. Se alimenta de pequeños mamíferos, con preferencia ratones y musarañas, a veces de pájaros.

La zona de reproducción más próxima a la Península Ibérica está en el Jura francés y, según Bernis (1967), se sospecha ya su reproducción en los bosques del Pirineo. En la parte española había citas antiguas, de principios de siglo, que Bernis estima como no seguras. Ultimamente parecen haberse realizado observaciones en época que hace presumir una segura nidificación en determinados bosques de coníferas del Pirineo, pero esto debe confirmarse.

En Vallivierna, valle de Benasque (Huesca), los días 23 y 24/03/89, se escucharon cantos de un ejemplar a partir del crepúsculo en un bosque de Pinus uncinata a 1.900 m. de altitud, lo que puede indicar reproducción en la zona.

No se ha anillado en cantidad suficiente para dar recuperaciones que permitan establecer con claridad sus movimientos invernales. Las obtenidas fuera de sus áreas de cría en Francia, Bélgica, Gran Bretaña, etcétera, son, sin duda, de individuos erráticos.