FUMAREL COMÚN (Chlidonias niger)

 

Una de las aves más ágiles de nuestras marismas es el Fumarel Común Chlidonias niger. En plumaje nupcial es inconfundible, con la cabeza negra y la espalda, dorso de las alas y la cola de color gris pizarra. Por debajo tiene negro intenso la garganta, pecho y vientre, contrastando con las plumas infracobertoras caudales que son blancas. A partir de finales del verano y aun antes, pierde el color negro intenso del plumaje y entonces sus partes inferiores son blancas lo mismo que la frente y el cuello, permaneciendo una zona negruzca en la parte superior de la cabeza, plumas auriculares y la nuca. Para llegar a este plumaje de invierno pasa antes por estados de transición que originan confusión a la hora de identificar estos pájaros y separarlos de los fumareles jóvenes. Estos, no obstante, vistos de cerca muestran las partes superiores con un tono netamente gris parduzco, no gris como en los adultos. La cola está sólo ligeramente ahorquillada, más bien escotada. El pico es negro con algo de amarillento en la base en los jóvenes. Las cortas patas son de color pardo rojizo oscuro y en los jóvenes más amarillas.

Durante la época de la cría no puede haber confusión entre las 3 especies de fumareles, pero durante el otoño e invierno los plumajes se parecen más y en una somera observación cuando los vemos en migración otoñal por las costas, puede caber cierta dificultad en la identificación. He aquí unas notas distintivas que serán útiles al casual observador de estos pájaros. El Fumarel Cariblanco Chlidonias hybrida es en plumaje de otoño e invierno más pálido en sus partes superiores y solamente posee algo de negro en la cabeza. El Fumarel Común Chlidonias niger se distingue del anterior por menor tamaño, partes superiores más oscuras y una banda negruzca a lo largo del borde anterior de las alas: El Fumarel Aliblanco Chlidonias leucopterus se parece más al Fumarel Común en otoño e invierno, pero carece de mancha oscura en el cuello y en la parte anterior de las alas. También es carácter distintivo en todo tiempo para este Fumarel ser el único que posee un claro obispillo blanco en contraste con dorso gris.

El Fumarel Común vuela boyantemente, pero su marcha es menos directa que la de los charranes y a menudo permanece un buen rato sobrevolando una determinada superficie del agua, aleteando hacia adelante o hacia atrás hasta que desciende a la superficie y sin zambullirse recoge con el pico algún insecto. Muchas veces se cierne unos segundos a poca altura sobre el agua antes de descender. También se posa en cualquier objeto flotante, bien sea un troza de madera o simplemente una acumulación de cañas que la corriente arrastra. En tierra es muy torpe y anda sólo cortos trechos con pasos cortos y vacilantes. Tiene tendencia a posarse sobre lugares prominentes, un poste que emerge del agua una piedra, e incluso sobre plantas acuáticas.

Es un pájaro bastante silencioso, sobre todo en migración, y durante la cría lanza cantinuamente un corto ¡¡kik, kik, kik,!! El mismo sonido, pero más largo lo lanza cuando se siente molestado o un intruso se aproxima al nido, un ¡¡kiik, kiik!!

El Fumarel Común se alimenta de insectos que captura al vuelo, bien en la misma superficie del agua, sobre plantas acuáticas o a gran altura. Pero como los demás fumareles siente especial predilección por las libélulas y sus larvas. También pequeños alevines de peces y renacuajos (Alexander y Jourdain, 1940).

Vive en la proximidad de marismas, lagunas, pantanos, carrizales, canales con vegetación acuática, terrenos inundables y otras zonas húmedas durante la reproducción. En migración es frecuente en marismas costeras, albuferas, estuarios, riberas fluviales e incluso en los puertos, muchas veces acompañando a charranes y a otras especies de fumareles.

Anida en marismas y aguazales, generalmente en aguas someras y formando colonias de mediano tamaño y muy a menudo las parejas diseminadas por isletas de vegetación y acumulación de ramajes. Los nidos suelen estar situados entre plantas acuáticas, carrizos, etc., son flotantes y consisten en un montón de hojas secas de carrizos, estando forrados interiormente con hierba seca y hojas finas de Phragmites. La puesta normal es de 3 huevos, algunas veces sólo 2 y ocasionalmente 4. Son amarillentos u ocráceos muy marcados con puntos marrones y manchas cenicientas. A menudo las manchas forman una corona en el extremo más ancho o en el centro. Las primeras puestas pueden ser encontradas en el sur de Iberia a partir de la segunda quincena de mayo, aunque hay algunas ocasionales en los primeros días de este mes. El promedio para 100 huevos que da Jourdain es de 34,84 x 25,17 mm. con un máximo de 40,2 x 25 mm. y un mínimo de 30,5 x 24,5 mm. Los promedios obtenidos en el resto de Europa son sensiblemente iguales. Ambos sexos pueden incubar, pero la hembra permanece considerablemente más tiempo en el nido. Jourdain estima un período de incubación de 14-16 días y Verheyen de 20-22 días. En Iberia los pocos nidos que se han podido observar con cuidado, parece ser que dieron un período de incubación de 18 días, pero existen dudas y es necesario seguir su estudio, no fácil, desde luego. Ambos adultos alimentan a los pollos que permanecen en el nido por lo menos 14-15 días y que al nacer están cubiertos con mucho plumón de color ante o pardo amarillento muy marcado con manchas y líneas negras.

El Fumarel Común se reproduce en el continente europeo localmente en Iberia, gran parte de Francia hasta la costa atlántica, Países Bajos, Alemania, sur de Suecia (muy escaso), Dinamarca, Países Bálticos y los Balcanes y a través de Rusia llega a Siberia. Es local en el norte de Italia, la Camarga francesa y en Cerdeña.

En la Península Ibérica se reproduce sobre todo en el Sur en zonas marismeñas litorales, pero nunca es abundante y falta o escasea en muchos lugares donde se supone solamente su reproducción. Es algo numeroso en marismas y aguazales de Andalucía, formando pequeñas colonias oscilantes en número de un año a otro, pero nunca llega a alcanzar la gran densidad del Fumarel Cariblanco en ningún sitio. En La Albufera valenciana (Pechuán) se ve en primavera, pero no se ha encontrado todavía allí ningún nido y parecen nacer por generación espontánea (!!). También en el Delta del Ebro, a pesar de haber lugares muy favorables con fango y aguas someras, cría escasamente en La Encañizada y el Canal Vell y nunca tan numerosos como el Fumarel Cariblanco (Maluquer 1971).

Es ave estival en nuestro país con la presencia de escasos invernantes en la costa mediterránea y que si no es abundante criando sí resulta muy numerosa en los pasos. En especial en el otoño a partir de agosto se ven muchos por la costa Cantábrica volando hacia el Oeste. El paso continúa intensamente hasta los últimos días de septiembre y aún pasan algunos en octubre. Mezclados con los Charranes, se distinguen bien al observarlos cerniéndose a corta altura sobre el agua. El paso es exclusivamente costero y se ven muy escasos por el interior, aunque no faltan en cursos fluviales. En la primavera es escaso y pasa más lejos de tierra y únicamente se observa desde los buques que cruzan el Golfo de Vizcaya. En el Mediterráneo también abunda en paso otoñal e incluso se ven grupos numerosos cerca de la costa en los meses de abril y mayo. Inverna en Africa Tropical Occidental. Existen varias recuperaciones de aves anilladas en Europa y capturadas a su paso por Iberia. Así, una de Holanda, aniIlada allí como pollo en junio, se recuperó en Extremadura portuguesa en septiembre del mismo año. Otra de Checoslovaquia, anillada como pollo en junio, vino a morir a Vizcaya en septiembre del mismo año. Una más anillada en Rusia central en julio como pollo se recuperó dos años después en Badajoz en el mes de agosto. La invernada de Chlidonias niger en Iberia está bien comprobada. Erard y Vielliard (1966) vieron 150 de estos fumareles en la Albufera de Valencia los días 26 y 31 de diciembre de 1963. Estos pájaros que tenían en muda las plumas primarias de las alas cazaban insectos al vuelo y pequeños peces a ras del agua.

Hasta 1972 se habían anillado en España 263 fumareles comunes, una exigua cantidad. Realmente se trata de un pájaro enigmático al que hay que dedicar aún más estudio. Su status en Iberia es incompleto. Aragüés y sus colaboradores (1974) encontraron la especie muy abundante en compañía de Fumarel Cariblanco en la laguna de Gallocanta. En Tornos había unos 100 Chlidonias niger y al hallar la colonia de la otra especie (hybrida) eran tan abundantes allí los comunes que creyeron que criaban conjuntamente. Esta presencia de fumareles comunes en primavera sin que pueda ser encontrado nido alguno, puede explicarse en parte por la presencia de aves que Bernis llama «veraneantes» que no crían, pero que permanecen durante la primavera en zonas húmedas adecuadas del sur y Levante de la Península.