CHARRÁN COMÚN (Sterna hirundo)

El Charrán Común Sterna hirundo es un pájaro más pequeño y grácil que el Charrán Patinegro, con el vuelo ágil y gracioso. Las alas son muy estrechas y apuntadas y la cola notablemente ahorquillada, siendo muy largas las rectrices externas, que tienen bordes oscuros. Las partes superiores son grises y el pecho y el vientre muy blancos. La cabeza es negra hasta la altura de los ojos y este color se extiende por la nuca. Esta y la frente son blancas en plumaje de otoño e invierno y existen también pequeñas manchas blancas en elresto de la cabeza. El pico es rojo anaranjado y las patas rojo bermellón. La punta del pico es negra y éste es un buen dato para identificación, pues es muy conspicua aun en vuelo. En otoño e invierno el color del pico es negro con la base rojiza.

El Charrán Común es un incansable pescador de pequeños peces, zambulléndose continuamente desde bastante altura. A veces sólo toca la superficie, otras se sumerge parcialmente y las más lo hace calándose completamente. Bajo el agua está comprobado que no nada, pero sus alas son tan potentes que se eleva del agua con gran facilidad y es raro que no lleve en el pico la presa. Sus vuelos a lo largo de playas y costas son muy característicos con un lento batir de alas y movimiento danzante como el del Charrán Patinegro, aunque quizá más ondulado. Antes de zambullirse, generalmente, se cierne unos instantes. Las presas recogidas de la superficie o entre dos aguas suelen ser pequeños peces. Pero estudios concienzudos han demostrado que la proporción de éstos no suele superar el 40 por 100 de la dieta. Otro 26 por 100 está formado por crustáceos y el resto por moluscos e insectos acuáticos. Incluso los charranes comunes son frecuentes visitantes de los campos cultivados y siguen a los tractores en su labor, recogiendo de entre la tierra recién volteada pequeños insectos.

El Charrán Común nidifica en una gran variedad de lugares. Sin embargo, tiene preferencia por arenales y playas solitarias y al faltarles estos lugares antes solitarios, ha cogido ahora isletas dentro de lagos y lagunas, así como salinas y marismas salobres. En la Península Ibérica las colonias más importantes se localizan cercanas a la costa. Antes era abundante en todo el litoral de Iberia, ahora ha quedado reducida la población a parejas aisladas o pequeñas colonias que anidan aquí y allí en lugares resguardados o inaccesibles. Unicamente existen con una gran fluctuación de año en año las colonias del Delta del Ebro, de la Albufera y de las Marismas del Guadalquivir. También en las costas portuguesas del sur y en otras zonas menos exploradas se estima que pueden anidar un contado número de parejas.

El cortejo nupcial de los charranes es muy notorio y por lo tanto ha sido bien estudiado desde muy antiguo. Generalmente, los machos cogen con el pico un pequeño pez y lo presentan a las hembras, acompañando la acción con vuelos acrobáticos e incesantes gritos. Las colonias son en esta época muy ruidosas. El nido es en realidad una pequeña oquedad o ahondamiento de la arena producida primero por el macho con su cuerpo y terminada por la hembra, que gira en su interior hasta darle una forma más o menos circular. La adición de material al nido es escasa y falta en la mayoría. La puesta normal es de dos o tres huevos de color muy variado desde el verdoso hasta el blancoazulado, pero siempre salpicado con puntos o manchas marrón oscuro. Generalmente, efectúan una sola puesta, pero como la depredación humana es grande en los criaderos y también los agentes atmosféricos o las repentinas subidas de la marea son frecuentes, una segunda puesta no es infrecuente. La colonia de charranes, que fue muy numerosa en el Delta del Ebro, sufrió numerosas vicisitudes, desde su destrucción por los lugareños, hasta las inundaciones y la extensión de los arenales que anegaron las islas Maluquer y Pons estudiaron bien estos charranes y contabilizaron año por año el número de parejas nidificantes. Las primeras puestas solían efectuarse en los primeros días del mes de mayo. Pero excepcionalmente también fueron encontrados nidos con pollos en fecha tan temprana como el 24 de abril. La incubación, en la que toman parte ambos adultos, dura un promedio de 24 días si las colonias no son molestadas, porque en este caso el frecuente volar de los pájaros prolonga la incubación varios días más Los pollos al nacer son muy débiles y muchos perecen o son atacados por ratas y gaviotas. A los pocos días de vida ya salen del nido, pero no se alejan mucho de él. Los padres los alimentan con pequeños peces que les dan enteros, y a veces sucede que si la colonia es muy densa solamente comen los pollos que tienen padres más agresivos. Muchos quitan del pico a otros el cebo y son numerosos los pollos que mueren de hambre. Un intervalo de 60 minutos entre cada cebada es frecuente. Al mes de vida los jóvenes ya están bien emplumados, pero aún no vuelan y debe pasar una semana más para que puedan seguir a sus padres en las correrías de pesca. En estos días aún son cebados, pero pronto aprenden a pescar y a zambullirse.

Nada más independizarse los charranes jóvenes vuelan en todas direcciones, hasta que gradualmente van iniciando el camino hacia el Sur.

En los meses de septiembre y octubre pasan por las costas cántabro-atlánticas la mayoría de los charranes comunes que han criado en las costas europeas del Canal de la Mancha, Mar del Norte y Báltico. Van acompañados por otras especies de charranes y todos se dirigen a los cuarteles de invierno, que según ha descubierto el masivo anillamiento de esta especie, está situado para los pájaros que se reproducen en Gran Bretaña, en el Golfo de Guinea, no obteniéndose pájaros ingleses más al sur de la costa de Angola y aun en ésta rara vez. En cambio los charranes procedentes de países escandinavos descienden más al Sur hasta alcanzar costas de El Cabo. Excepcionalmente se han registrado capturas muy lejanas. Un charrán anillado en el Sur de Suecia fue recuperado en Australia y también en este mismo continente otro anillado en Inglaterra, nueve años antes. Entre los anillados en las colonias del Delta del Ebro, uno fue recuperado en el Senegal a los tres meses.

Los jóvenes suelen permanecer en sus lugares de invernada cuando los adultos vuelan a Europa en la primavera para criar. En el segundo año de vida se mueven hacia el Norte, aunque todavía no se reproducen hasta cumplir los tres años de edad, pero frecuentan las colonias de cría con los reproductores.

En las costas cántabro-atlánticas de la Península es migrante común en el paso otoñal y parece ser más escaso en el paso primaveral. En el Mediterráneo escasea en ambos pasos y es muy raro en el interior de Iberia. Los pasos no son regulares en las costas y están en función de los movimientos de los bancos de pescado. Muchas primaveras apenas se acercan a la costa y las playas y estuarios están silenciosos sin su presencia. Lo mismo sucede muchos otoños en que apenas son vistos, a no ser a varias millas de la costa, en donde flanquean por millares en sus vuelos a los buques pesqueros.

Todas las recuperaciones de charranes anillados caen en las costas cántabro-atlánticas y algunos en las costas del sur, pero faltan en el Mediterráneo oriental. Como excepción puede citarse un charrán anillado en Escocia que fue recuperado en Madrid.

Los charranes pueden ser fácilmente confundidos entre sí en una somera observación, especialmente en vuelo y en el otoño a su paso por nuestras costas, debido a la gran semejanza en formas y actitudes y a que las características diferenciables son siempre muy pequeñas.