COGUJADA COMÚN (Galerida cristata)

                            Fotografia: Greg Monkiewicz

 

 

 A primera vista la Cogujada Común Galerida cristata recuerda una alondra, pero es de menor tamaño y su plumaje pardo grisáceo está menos rayado en las partes superiores. También el pico es más delgado, más fino y ligeramente curvado. Lo que más llama la atención es la empinada cresta que el pájaro puede elevar a voluntad, pero aún teniéndola recogida, le sobresale claramente por encima de la nuca. Las partes inferiores son muy pálidas blanco sucio o amarillentas y están difusamente rayadas en el pecho. Algunas variaciones se aprecian individualmente y las rayas quedan a menudo convertidas en un moteado. A diferencia de la Alondra Común, las rectrices externas de la cola no son blancas sino beige claro. La pareja de rectrices centrales es normalmente muy oscura, casi negras las plumas en parte de su superficie. El pico tiene color hueso en la mandíbula superior y es verdoso amarillento en parte de la inferior; las patas y los pies son pardo claro y el iris de los ojos pardo. Existe, sin embargo, una considerable variación en los plumajes de este pájaro. La larga cresta y el tono pardo amarillento que a veces da en matices rosados de las partes superiores, es un diagnóstico inconfundible junto con su hábitat y la voz característica. Para la Península Ibérica se ha determinado la subespecie pallida no tan oscura como la típica raza cristata del resto de Europa. Dentro de la subespecie asignada a Iberia se aprecian bien matices diferentes en los plumajes, consecuencia probablemente de una mejor adaptación y mimetización con el terreno donde vive sedentaria.

La Cogujada Común es pájaro de campo abierto, pero rehúye a menudo herbales y campos cultivados. Prefiere terrenos áridos con poca cobertura vegetal, sin arbustos o árboles y frecuenta sobre todo bordes de caminos, cunetas de carreteras, terraplenes del ferrocarril, zonas desérticas, arenales, campos áridos pisoteados cerca de pueblos y aldeas, encierros de ganado donde el suelo está cubierto de estiércol, llanuras, ocasionalmente terrenos rocosos.

Prefiere caminar por el suelo donde lo hace con donaire, llevando bien extendida su llamativa y larga cresta terminada en punta. También se posa al descubierto sobre las ramas de un arbusto seco, un poste, una cerca, un muro, montones de piedras y sobre todo en los cables del tendido eléctrico o telefónico. Rara vez es vista en los árboles. Normalmente solitaria o en parejas, sobre todo durante la cría y aun en ésta, macho y hembra suelen guardar una prudente distancia. Prefiere correr con rapidez a levantar el vuelo y cuando lo hace se aprecian bien las alas pardo rojizas por debajo y la trayectoria ondulada. Rara vez se ven grupos numerosos y nunca bandos. En tiempos muy fríos de invierno entran muchas por el extremo occidental de los Pirineos. En Europa se ha acostumbrado bien a la presencia de las personas y algunas cogujadas son extremadamente mansas y permiten nuestra aproximación. Sin embargo, la generalidad de las que vemos en los campos ibéricos se mantienen siempre alerta y corren o vuelan si intentamos aproximarnos a ellas.

Se la puede oír cantar casi todo el año, pero con mucha más fuerza e insistencia desde marzo a julio. No puede compararse su voz con la de la alondra, pero no deja de ser agradable aunque a veces resulta algo monótona. Emite notas o silbidos dulces y con una melodía fácil de retener. Puede hacerlo en vuelo o posada en el suelo, en un muro o edificio. No obstante, rara vez vuela muy alto y por supuesto no se remonta ni planea como lo hace la Alondra Común. Barret (1948) considera su canto intermedio entre el de la Alondra y el de la Totovía con un tintineo característico que le da una personalidad propia. Y admite que parte del canto emitido desde un posadero bajo es simplemente el preludio de canto en vuelo en el que puede alcanzar alturas de hasta 70 metros. Posiblemente este canto en vuelo pase muy desapercibido por faltar los espectaculares planeos y descensos de la alondra. La Cogujada Común baja hacia el suelo silenciosamente de la misma manera que inició el ascenso. Es cierto que algunas de sus notas nos recuerdan las de otros pájaros. Barret creyó apreciar imitaciones de Gorrión Molinero Passer montanus, Gorrión Común Passer domesticus, Lúgano Carduelis spinus, Verderón Común Carduelis chloris, Lavandera Blanca Motacilla alba, Curruca Zarcera Sylvia communis, Colirrojo Tizón Phoenicurus ochruros, Carbonero Palustre Parus palustris, Carbonero Común Parus major y Perdiz Pardilla Perdix perdiz. Además del canto, la Cogujada posee una llamada, usada a menudo y que es realmente un silbido melodioso que podría representar aquí como ¡¡uiui-uíuu!!. Al ser precipitadamente asustada en el suelo emite un corto y áspero ¡¡kerr!!

Se alimenta de materia vegetal en gran proporción, comiendo muchas semillas y granos silvestres, pero también considerable cantidad de granos de cereales cultivados, trigo, cebada, avena, etc. No desdeña los insectos y los busca muy a menudo en los estercoleros y cerca de las deyecciones del ganado que pasta libremente. En ellas picotea continuamente.

La Cogujada Común es un reproductor que madruga en emparejarse y construir el nido. Bannerman admite la posibilidad de que viva emparejada durante su vida, pero hay pocas posibilidades de momento para probarlo. Sí es cierto que estos solitarios pájaros no lo son tanto y a menudo incluso en pleno invierno no lejos de uno se ve siempre otro, presumiblemente ambos son macho y hembra. El nido construido por los dos sexos está normalmente en el suelo, aunque algunos se encuentran a veces sobre pequeñas matas o acumulaciones de hierba. Unos se ocultaban bien contra un penacho de hierba, un arbusto o una planta. Otros están en el suelo descubierto y sorprendentemente en zona muy soleada lo que parecía hacer innecesaria la presencia de la hembra para la incubación. Los primeros casi siempre tienen una pequeña visera por encima o una cúpula de hierba. La misma contra la que se ha protegido el nido queda como doblada a veces sobre él. Indudablemente que los pájaros buscan así la protección contra el fuerte sol. Los nidos son muy sencillos. Hierba seca fina simplemente y pocas veces el interior recubierto. Todo lo más algunas raicillas o hierba más fina y ocasionalmente pelo. Las primeras puestas se encuentran ya en los últimos días de marzo, pero más a menudo a partir de la primera semana de abril y en los últimos días de este mes ya todas las cogujadas están comprometidas en la cría. Algunas ceban pollos ya crecidos. Las puestas oscilan entre 3 y 5 huevos, muy a menudo 4 y rara vez 6. Son lisos, brillantes y de color blanco grisáceo punteados y densamente manchados de amarillento, pardo o gris pálido. A veces estas manchas se acumulan en el extremo más ancho. Jourdain y Rey para 100 huevos obtuvieron un promedio de medidas de 22,7 x 16,8 mm. con un máximo de 24,7 x 17 mm. y un mínimo de 19 x 15 mm. D'Almeida en 12 huevos colectados en el norte de Portugal obtuvo una media de 23,3 x 16,5 mm. con extremos de 22 a 24,3 x 15,6 a 17,8 mm. Solamente la hembra incuba y lo hace durante 12-13 días. Los pollos al nacer están cubiertos con plumón largo y denso de color amarillo pajizo. El interior de la boca es amarillo anaranjado y hay dos puntos negros en la base y otro en la punta de la lengua. Las comisuras son blanco amarillentas. Ambos adultos alimentan a los pollos que pronto salen del nido, no más de 9-11 días y lo hacen casi exactamente una semana antes de ser capaces de volar. Sin embargo, algunos abandonan el nido muy pronto. Hartert que vigiló bien tres nidos pudo comprobar en uno la salida de los pollos a los 8 días lo que es un notable registro. Los adultos aportan muchos insectos, sobre todo gusanos y larvas y también son numerosos los pequeños saltamontes. Tres crías en la temporada en lugares favorables son probables. En agosto en la provincia de León varios nidos de Cogujada todavía con huevos y es muy probable que se tratara ya de terceras puestas.

La Cogujada Común es especie netamente sedentaria que permanece durante todo el año en un mismo lugar. Como no es gregaria, no cabe pensar que efectúe desplazamientos largos. Las recuperaciones de anilladas se han producido a cortas distancias. Habita en toda Europa excepto en las Islas Británicas e Islandia. También falta en las islas mediterráneas de Baleares, Córcega y Cerdeña. Su expansión hacia el Norte ha sido notable, probablemente pareja con cierta baja densidad que se aprecia en zonas más al Sur. En el Sur de Suecia y Noruega es escasa y esporádica más al interior. No se conocen las causas del descenso en las poblaciones de cogujadas comunes. En Europa donde el pájaro era muy conocido y notorio en carreteras y ciudades se aprecia bien que su descenso continúa. En la Península Ibérica, Bernis admite una baja respecto a la alta densidad que se apreciaba hace 25-30 años. Las causas de tal situación son desconocidas. Atribuirlas a la disminución de los animales de tiro, caballos y yeguas, sobre cuyas deyecciones comía y picoteaba granos no digeridos de cebada y avena en el invierno, parece ciertamente aventurado. En realidad la mayor parte de las especies de pájaros acusan un descenso. Sin embargo, la Cogujada Común es ciertamente una especie todavía numerosa en gran parte de Iberia. Falta o es muy local en la zona Cantábrica, puesto que parece claro que no le va la humedad y prefiere terrenos secos y soleados.

Algunas cogujadas europeas, quizá mejor habría que pensar en un gran contingente, realizan al comienzo del invierno desplazamientos de largo alcance hacia el Sur. Bernis (1970) lo admite así al comentar las recuperaciones habidas en el Sudoeste francés después de que una recorriera 1.500 km. en línea de vuelo desde el sur de Suecia; otra más anillada en Bélgica fue recuperada en el mismo sudoeste francés y hay una tercera que anillada en enero en Colonia (Alemania) fue capturada en noviembre del mismo año en Beira Litoral (Portugal). En el País Vasco, donde la Cogujada Común escasea como reproductor, es frecuente en los últimos meses de otoño y en el invierno. Con tiempos duros en Europa, entran muchas y algunos años excepcionales en que se veían por doquier (febrero de 1956, invierno de 1962-63). Cogujadas sueltas se ven pasar en marzo y abril todos los años por los campos costeros guipuzcoanos. Esto implica desde luego un movimiento regular en primavera. En cabo Higuer (Fuenterrabía) se observan numerosas en la campa cercana al faro durante el mes de marzo. También en Las Landas francesas se cogen muchas entre las enormes masas de alondras que allí se masacran anualmente.

 

Cogujada Montesina

 

Galerida theklae

Hasta 1858 no fue considerada como especie independiente la Cogujada Montesina Galerida theklae. Difícil de distinguir en el campo de la Cogujada Común, es, sin embargo, algo menor, el pecho y lados del cuello están rayados de oscuro, las partes superiores son ligeramente grisáceas y las inferiores muy pálidas. Dado que ambas especies de Galerida superponen parte de su habitat en la Península Ibérica, se hace necesario dar aquí algunos rasgos diferenciables ecológicos, de conducta y morfología, basándome en los estudios realizados por Bernis, 1945, Niethammer, 1955, Pasteur, 1958, Abs, 1963 y Wallace, 1965.

Galerida theklae ocupa en Iberia monte bajo, tomillares, campos con abundantes matas de Romero, dehesas, terrenos rocosos, campos baldíos, tanto en plena meseta, sobre todo en las parameras castellanas, como en zonas de montaña hasta casi los 2.000 metros de altitud normalmente más baja, a 1.000 metros. En la parte de su hábitat más limpio de vegetación coincide con Galerida cristata, pero a altos niveles vive ella sola. En zonas llanas falta en los olivares (Bernis) que en cambio parecen ser un biotopo casi exclusivo de cristata. Voous (1960) opina que la Cogujada Montesina es especie netamente mediterránea, aunque hay poblaciones aisladas en el Oriente Africano (Etiopía). En la Costa Brava, por ejemplo, se halla ampliamente distribuida en zonas rocosas y llanuras con matorral a espaldas de los acantilados costeros, mientras las tierras labradas y las dunas costeras son el hábitat exclusivo de la Cogujada Común. En Andalucía (Wallace) ambas especies se superponen en algunas zonas cultivadas, pero Galerida theklae domina en campos rocosos mientras Galerida cristata prefiere bordes de marismas y cultivos. En cuanto a alimentación, cristata toma mayor proporción de insectos, sobre todo hormigas, y regularmente granos de cereales. La Cogujada Montesina prefiere granos silvestres. Todos estos datos sirven de poco al observador para diferenciar ambas especies desde el momento en que las dos pueden coincidir en un mismo biotopo.

Mayor utilidad tendrán los rasgos referidos a las diversas actitudes que estos pájaros adoptan en el campo. La forma de andar de Galerida theklae es característica. Más rápida, más nerviosa y en postura siempre más erguida que cristata. Esta a menudo camina como arrastrando los pies y algo agachada de forma que no suele mostrar los tarsos enteros, sino su parte más inferior, lo que le da la falsa apariencia de tener las patas más cortas. Theklae muestra siempre los tarsos completos al andar.

Respecto a su morfología existen rasgos que resultan inconfundibles si ambas especies pueden ser examinadas en la mano, pero no tan notorios si se observan en pleno campo y muchas veces fugazmente. Galerida theklae es algo más pequeña, más estilizada y su plumaje más claro. Las alas son más cortas y más estrechas, pero en el campo el rasgo más fácil de observar, aun dentro de la dificultad que existe de poder ver a una Cogujada quieta, es el pico. La Cogujada Montesina lo tiene más corto, menos afilado y más robusto. Esto, que no parece ser un detalle muy conspicuo, es sin embargo, importante puesto que da a la mirada de este pájaro una expresión menos fiera que la de Galerida cristata. El mejor rasgo para la identificación de la Cogujada Montesina en el suelo lo constituyen las rayas y puntos oscuros de la garganta y lados del cuello. En la raza que habita la Península Ibérica (Wallace, 1965) las marcas son muy notorias siendo resaltadas más aún por las partes inferiores mucho más claras que en cristata. Todavía más: el amplio collar de puntos oscuros continuos alrededor del cuello alcanzan hasta la nuca y llegan a ser parte del diseño negruzco del centro de las plumas de la espalda. Estos centros negros en las plumas son mucho más notorios en las cogujadas montesinas que habitan en la Costa Brava que en las comunes que se ven allí mismo (Wallace). El rasgo es, sin embargo, menos distintivo en las poblaciones de theklae del Sur de Iberia y probablemente de ningún valor donde algunas cristata están muy marcadas en el dorso como sucede con las poblaciones del noroeste de Africa. Abs (1963) hizo hincapié en que la cresta de la Cogujada Montesina cuando está erizada aparece como un abanico completo de plumas, mientras que en la Cogujada Común son menos y más aisladas las plumas que forman un pico más que una cresta. Aún más, hay una importante diferencia en la coloración de la parte inferior de las alas. En las cogujadas montesinas de España y Portugal son grises, casi blancas en algunas y no anaranjado rojizo como en la Cogujada Común.

Hay también algunas diferencias en las voces que Abs determinó con espectrogramas. La voz de la Cogujada Montesina es en conjunto menos variada y musical que la de la Cogujada Común. Sus frases son más breves, más duras y metálicas y poseen muchos menos sonidos aflautados. El conocido silbido melodioso de cristata ¡¡kli-trii-ui-uu!! en expresión de Wallace como él lo escucha en la Costa Brava, queda reducido en theklae a un ¡¡tü-ti!! o ¡¡tü-ti-hi!! Otra nota característica de esta última es un monosilábico ¡¡brit!!

La reproducción de la Cogujada Montesina ha sido en conjunto menos estudiada. Los nidos son construidos en el suelo, resultan muy someros y también algunas veces están protegidos por encima. Son más pequeños que los de la Cogujada Común y las puestas comienzan pronto. Ocasionalmente en febrero, pero más a menudo en marzo y abril. Normales son 3-4 huevos, pero hay de 2 (León) y de 6 y 7. El color es blanco grisáceo o amarillento, muy marcados con manchas grises y puntos oliváceos, pareciéndose más a los huevos de la Totovía Lullula arborea que a los de Galerida cristata. La hembra incuba durante 12-13 días y los pollos cubiertos de plumón beige muy pálido, casi blancuzco, permanecen en el nido sólo 9-10 días e incluso 8 si son molestados, ocultándose entre la vegetación por una semana más antes de poder realizar algún vuelo.

En Europa vive solamente en la Península Ibérica y es local en el sudeste francés. También en las Baleares, donde parece ser numerosa. Fuera de Europa habita el norte de Africa desde el Sahara Occidental hasta Egipto y hay poblaciones aisladas en Abisinia. Es sedentaria y los desplazamientos invernales deben ser de muy corto radio de acuerdo con Bernis (1970) quien anilló en abril una en Punta Sabinal (Almería) que fue recuperada allí mismo en diciembre del siguiente año.