CIGÜEÑUELA COMÚN (Himantopus himantopus)

                         Fotografía: Joan Guillamat Castells

 

 

Tan desgarbado pájaro como la Cigüeñuela Común,Himantopus himantopus,resulta verdaderamente inconfundible aun visto por un observador no acostumbrado a distinguir las especies. Las largas y rosadas patas dan a la Cigüeñuela un aspecto grotesco y frágil. El macho tiene el plumaje de las partes inferiores de color blanco puro, contrastando mucho con el negro del dorso de las alas y parte de la espalda cuando se la ve por encima y al volar también con el color negro de las alas. La cabeza y el cuello por detrás son negros o gris oscuro en lo que se diferencian de la hembra que tiene cabeza y cuello blanco puro o con motas grises y las alas y el dorso son pardo oscuro. Los adultos tienen el pico negro y las patas y pies son rosados en invierno y rojo bermellón en primavera. El iris es carmesí, muy destacado sobre el color blanco de la cara. Solamente tiene tres dedos en los pies y una cortisima membrana interdigital. Los jóvenes y adultos en invierno y otoño tienen manchas oscuras en la cabeza y parte posterior del cuello. Todos al volar muestran exageradamente salientes las patas y no las llevan rígidas sino ligeramente colgantes. Sobresalen por detrás de la cola unos 17-19 cm.

La Cigüeñuela Común frecuenta bordes de marismas, lagunas, charcas y estanques de aguas someras, con frecuencia próximas a carrizales y canales de fango, no sólo en aguas dulces sino también en lugares salobres. A menudo aparece en campos inundados caminando por las orillas siempre con las largas patas medio sumergidas y andando con parsimonia y largos pasos, introduciendo de vez en cuando su largo pico en el fango, pero tiene que flexionar las patas para alcanzar el suelo. Es activa de día y, bien solitaria, en parejas o pequeños grupos, recorre incansable las orillas. Normalmente lleva el cuello recogido y sólo cuando se alarma lo estira y hace un movimiento hacia adelante y atrás similar al del Archibebe Común Tringa totanus. Si está quieta se mantiene sobre una sola pata recogiendo la otra a la manera de la mayoría de los limícolos. Al volar lo hace casi siempre a baja altura, aunque haya personas en la zona. Sólo de forma ocasional y probablemente en migración, vuelan a considerable altura. Si un intruso se acerca al nido su alarma es muy grande. Desde el suelo da un salto y se eleva con las patas haciendo como un molinete, moviéndolas a derecha e izquierda y perdiendo la rigidez que tienen en vuelo normal.

Su voz es aguda, un ¡¡peit-peit-peit! o ¡¡kitkit-kit!! repetido insistentemente. También otras notas simples o repetidas, pero siempre agudas ¡¡kíuit-kiuü!! o ¡¡iuek-kiuek!! Al acercarnos a un grupo de cigüeñuelas comienzan a chillar agudamente y cuando levantan el vuelo y pasan sobre el intruso se les oye un ronco ¡kierr!

La Cigüeñuela que parece tan tranquila cuando se la ve en paso, una vez que inicia su corto período nupcial se vuelve muy activa y tanto los machos como las hembras representan un cortejo lleno de reverencias y agitar de alas. Tucker dice que el macho cuando se acerca al nido a relevar a la hembra en la incubación, levanta con el pico del suelo trozos de hierba o pequeños tallos secos y los lanza sobre sus hombros o hacia atrás, operación que también verifica la hembra en cuanto el macho se acerca más. Cuando los pollos están a punto de nacer ambos adultos muestran una gran agitación si un intruso se aproxima y es frecuente que simulen estar heridos alejándose del nido con aleteos y caídas para atraer la atención.

En el mes de mayo ya comienzan la construcción del nido que normalmente suele ser muy somero, unas pocas briznas de materia vegetal seca sobre pequeñas piedras. Sin embargo, en zonas de mayor humedad construyen una torreta o elevación de barro que coronan con hierba. También pueden hacerlo en forma de pequeñas isletas flotantes en el agua y ocasionalmente amontonando muchos tallos de bayuncos, en zonas donde estos son abundantes. Algunos nidos se encuentran ya en abril, pero mayo y junio son los meses en que pueden verse más puestas y a los adultos incubando. Ponen normalmente 4 huevos, pero puestas de 3 también son corrientes y aún las de 2 y 5 no son raras. Los ornitólogos Studer-Thiersch (1968), en observaciones realizadas en una laguna del interior de Andalucía estudiaron no menos de 89 nidos de más de un centenar que habría en la zona. Midieron 165 huevos y obtuvieron un promedio de 43,51 x 30,62 mm. Jourdain da para 100 huevos de colección obtenidos casi todos en España, un promedio de 44,03 x 31,04 mm. con uno muy grande de 47,9 x 31,5 mm. y un mínimo de 38,8 x 28 mm. Los huevos tienen color oliváceo marcados con puntos oscuros y manchas irregulares. Algunos sin marcas y otros con manchas muy grandes casi negras. Los Studer-Thiersch calcularon por pareja un promedio de puesta de huevos de 3,5. Había en la laguna explorada 5 nidos con un huevo, 3 con dos, 3 con tres, 35 con cuatro y 1 con cinco. La Cigüeñuela incuba durante 26-28 días y ambos adultos se alternan por períodos sensiblemente iguales y que son realmente cortos.

Los pollos al nacer están cubiertos con un plumón pardo que tiene numerosas manchas grises o pardo-negruzcas. La más destacada es la que naciendo de la base de la mandíbula superior recorre el píleo, cortada a veces en la frente. Las partes inferiores son blancas. Estos pollos son nidifugos y a poco de nacer ya se esconden entre la vegetación cercana al nido y realmente que son muy difíciles de encontrar, a pesar de la exagerada alarma que los padres muestran cuando nos acercamos. Casi todos los nidos están emplazados cercanos al agua y el peligro de inundación por las siempre inesperadas y fuertes lluvias primaverales es muy grande. De este modo se pierden todos los años gran cantidad de huevos. Cualquier charca de aguas someras es un lugar bueno para que la Cigüeñuela anide y a pesar de ser gregaria y de su apariencia espectacular suele pasar bien desapercibida y muchos intentos de encontrar nidos en una zona donde positivamente se sabe que está criando fallan a menudo. Las matas de Salicornia y Juncus que llenan las orillas de muchas lagunejas españolas suelen dar buen cobijo a las pequeñas cigüeñuelas hasta que son capaces de volar, normalmente a los 28-30 días. Una sola puesta es normal en Iberia, aunque las de reemplazo de otras destruidas no deben ser escasas a juzgar por las tardías fechas en que se encuentran nidos con huevos en numerosos lugares. Así, Pérez Chiscano (1966) en el valle del Guadiana, provincia de Badajoz, estudia nidos de Cigüeñuela con huevos y pollos recién nacidos en una fecha tan tardia como el 5 de julio y comprueba nacimientos el 10 de julio. ¿Se trataba de puestas repetidas en zonas de frecuentes subidas del nivel de las aguas?

La Cigüeñuela Común se alimenta fundamentalmente de insectos que recoge de la superficie de las aguas y de la vegetación flotante, pero también entre la espuma fangosa de las orillas, vadeando en aguas someras. En lagunas de agua dulce y riberas captura muchos moluscos pequeños, renacuajos y pececillos. Estos también en orillas de canales y lagunas saladas. No desperdicia materia vegetal, en especial semillas de plantas acuáticas y corre por la orilla del agua en persecución de Diptera. En charcas donde los escarabajos de agua abundan, se concentran siempre muchas de estas aves y allí también comen anélidos entre el fango.

En los últimos días de marzo se ven ya las primeras cigüeñuelas atravesar volando el Estrecho de Gibraltar en pequeños bandos y a bastante altura para la que estila en sus lugares de reproducción. En los 10 primeros días de abril la concentración por las lagunas andaluzas y Marismas del Guadalquivir es muy grande. Pueden verse en la zona varios millares que levantan el vuelo hacia el Oeste y Norte y su hueco es pronto llenado por nuevos contingentes que procedentes del norte de Africa continúan llegando hasta finales de abril. En Mayo se ven aún atravesar el Estrecho, muchos probablemente son inmaduros que no se reproducirán. En Guipúzcoa el paso primaveral se acusa regular en abril, y los pájaros permanecían todavía en mayo en el lugar donde se hicieron las observaciones en 1967 (Marismilla del Aeropuerto de Fuenterrabía).

La Cigüeñuela Común se reproduce en Iberia en múltiples lugares. Insospechadamente zonas acuáticas como el Delta del Ebro no tienen una población como era de esperar. Maluquer (1971) duda de las cifras dadas por Westerhagen sobre la existencia allí de al menos 100-200 parejas en años normales, por falta de suficientes datos. Pequeñas colonias y parejas sueltas había en las salinas próximas a La Tancada, en el Canal Vell, Isla de Buda, etc. En septiembre de 1975 no se vió ninguna en La Encañizada ni en la zona que se extiende desde San Carlos hasta el mar, incluyendo Los Alfaques. Tampoco en los campos donde el arroz estaba ya recogiéndose, ni siquiera en los extensísimos terrenos roturados para la plantación de lechugas. Pero esto no significa que no hubiera cigüeñuelas en la zona, pues la época era inmejorable para observar el paso otoñal. Los jóvenes nacidos en la Laguna de Gallocanta (Zaragoza) ya estaban en vuelo en los primeros días de junio de 1973 y para el 22 del mismo mes ya volaban todos (Aragüés et al., 1974). El 6 de agosto había entre Bello y Tornos en el lado sudeste de la laguna alrededor de un millar entre jóvenes y adultos. A primeros de septiembre de 1975 solamente quedaban aves sueltas. En la Albufera en las mismas fechas no había tampoco ninguna a pesar de que se recorrieron detenidamente los arrozales.

La Cigüeñuela anida esporádicamente y es muy local en Europa. Se señalan pequeñas colonias en el Noroeste y sudoeste de Francia. Es abundante en cambio en la Camarga donde puede estar la población por encima de las mil parejas (Hoffman), aunque la cifra parece exagerada. En Europa oriental anida a partir de Austria y Hungría (esporádica y local) hasta las costas griegas del Egeo y las búlgaras del Mar Negro, extendiéndose hacia Asia.

En la Península Ibérica hay colonias en casi todas las regiones, faltando únicamente en la costa Cantábrica, salvo nidificaciones, esporádicas y en Galicia, en las provincias castellano-leonesas del norte donde es también esporádica y escasa. En las Marismas del Guadalquivir pueden criar todos los años varios millares de parejas. La Cigüeñuela es ave caprichosa que se mueve inesperadamente de lugar de cría y abandona colonias florecientes un año desapareciendo totalmente. Se dice que en años de sequía en Iberia, muchas irrumpen en los países europeos llegando hasta Inglaterra y sur de Escandinavia. La emigración hacia Africa de las poblaciones que anidan en Iberia se produce casi inmediatamente que termina la reproducción, situación que se observa en las Marismas del Guadalquivir muy bien. La llegada de cigüeñuelas paleárticas no puede ser bien determinada en Africa Tropical al quedar enmascarada allí con la numerosa población indígena. Bannerman estima que nuestras aves incrementan mucho la población de cigüeñuelas del Oeste africano, pero no está claro que algunas alcancen el Ecuador. Probablemente los lagos y balsas del norte de Nigeria concentran muchos invernantes y se acusa también el paso en el noroeste del Sahara.