CUCO COMÚN (Cuculus canorus)

                             Imagen: György Szimuly

 


 

 

Pocos pájaros de la campiña ibérica han suscitado el interés de las gentes como el Cuco Común,Cuculus canorus. Más oído que visto, su llegada al comienzo de la primavera y su inesperada mudez en los primeros días de julio contribuyen a tejer alrededor de su vida y costumbres una serie de leyendas y de dichos populares realmente infundados, pero curiosos. La piratería de los nidos ajenos utilizándolos para poner allí sus propios huevos, ha sido siempre un tema apasionante para los ornitólogos y son muchas las horas que se han pasado observando las acciones de este pájaro desde que llega en marzo a nuestros campos, hasta que el último joven Cuco marcha en septiembre hacia Africa.

El color general del plumaje de las partes superiores es gris uniforme quizá con un tinte azulado o mejor gris plomizo; las alas y plumas escapulares son del mismo color, pero las primarias y secundarias son pardas, aquellas densamente moteadas de blanco. La cola es negra o gris pizarra oscuro, pero cada pluma tiene cuatro o más manchas en forma de diamante de color blanco y las puntas una estrecha banda blanca también. Está graduada y es muy larga, ocupando la mitad de la total longitud del pájaro. Los carrillos, cuello y parte superior del pecho es gris ceniciento; el resto de las partes inferiores blanco, densamente ondeado con rayas finas negruzcas. Los ojos son amarillos, lo mismo que el anillo orbital y las patas y pies también amarillos en tono muy vivo. El pico es negruzco y algo verdoso en la base.

A no ser vistas de cerca o en la mano, de lejos el plumaje de las hembras es similar al de los machos. Sin embargo, por encima el color gris está ligeramente teñido de pardo y lo mismo sucede en la garganta. El pecho posee una mal definida banda ancha de color pardo rayado, siendo el resto de las partes inferiores como en los machos. Existe exclusivamente entre las hembras un plumaje de color rojizo que ha dado lugar a esta curiosa variedad que se denomina «hepática» o simplemente «roja». En ellas las partes superiores son castaño rojizas franjeadas de negro, mientras el gris de la garganta y el pecho está teñido de rojizo y rayado transversalmente de negro. La cola tiene bandas castaño rojizo y negro. Este plumaje lo mantienen durante toda la vida como se ha podido comprobar con el anillamiento. En la campiña norteña hay una proporción muy alta de hembras de la variedad roja. En determinadas zonas una de cada tres hembras pertenece a la variedad hepática y normalmente siempre en una zona o territorio hay una hembra al menos de este color que si perece es sustituida al siguiente año por otra. Sin embargo, esta densidad de hembras hepáticas no es corriente y una proporción de una o cinco es más normal. Alberdi entre 10 cucos estacionados en migración primaveral cerca de Zumaya (Guipúzcoa) observó la presencia de dos hembras de la variedad roja.

Los jóvenes cucos pueden ser reconocidos por una mancha blanca que tienen en la nuca. Entre ellos se dan dos tipos de plumaje. Unos tienen las partes superiores de color gris pizarra o pardo grisáceo con las plumas estrechamente bordeadas de blancuzco y las de la espalda, obispillo y cobertoras superiores de la cola con puntas blancas. Otros tienen casi todo el plumaje de color pardo rojizo muy similar al castaño rojizo de las hembras «hepáticas», apreciándoseles una ligera franja blancuzca en las alas y por supuesto también tienen la mancha blanca de la nuca.

El Cuco tiene un vuelo rápido y directo, mostrando bien sus alas puntiagudas y su larga cola. Realmente se asemeja en su acción a un macho de Gavilán Común Accipiter nisus, pero no en su silueta, puesto que éste tiene las alas redondeadas y me parece que el vuelo es más lento. Quizá en los primeros días de mayo cuando el Cuco macho demuestra su celo, efectuando un curioso vuelo lento planeando, pueda recordar a un ave de presa. Algunos ornitólogos han calificado esta conducta como «vuelo de raptor». En el suelo camina con soltura dando pequeños saltos. Prefiere, sin embargo, posarse en árboles, muy a menudo en ramas a media o baja altura y sobre todo en postes de cercas, muros de piedra y arbustos y rocas. Los postes le atraen especialmente y sobre ellos pasa mucho tiempo, bien cuando está en migración durante el día o en época de cría mientras observa a sus posibles huéspedes. Su postura en ellos es característica e inconfundible. Mantiene las alas entreabiertas y caídas y la cola desplegada en abanico. A menudo permanece inmóvil, pero también mueve la cola arriba y abajo. Aunque en una zona abunde, normalmente se le ve solitario incluso en migración, pero también formando pequeños grupos en los que no están muy distantes unos individuos de otros.

El familiar canto del Cuco Común no necesita mucha descripción. Unicamente añadir que el típico ¡¡Ku-kú!! era emitido únicamente por el macho, Wyllie (1975) deja en el aire la posibilidad de que también las hembras en ocasiones pueden tener el mismo canto. A menudo los machos lanzan un áspero y acelerado como con rabia ¡¡ku-ku-kú!! que también se oye a las hembras y que repiten 2-3 veces. El típico ¡¡ku-kú!! es emitido con el pico cerrado o medio abierto. El Cuco Común comienza a cantar inmediatamente después de su llegada en los últimos días de marzo. Su máxima intensidad es alcanzada en abril y mayo y a partir del 20 de junio se oye mucho menos. En los primeros 10 días de julio su canto es muy esporádico u ocasional.

La alimentación está basada sobre todo en insectos y sus larvas, pero los cucos son extraordinariamente aficionados a comer orugas peludas de pequeño y gran tamaño, por muy repelentes que sean para otros pájaros. Jourdain cita larvas de Lepidoptera de Hymenoptera de Diptera, Coleoptera de Ephemenoptera y Odonata. Gusanos, lombrices, ciempiés y alguna araña también se han observado como parte de su dieta. Algunas veces los huevos retirados del nido de su huésped también son comidos por el Cuco e incluso pollos pequeños de otros pájaros.

La reproducción del Cuco Común ha sido siempre objeto de mucha controversia y de numerosos estudios en el campo por los ornitólogos europeos de todos los tiempos. Aún hoy se esfuerzan en descubrir algunos de los secretos que están por desvelar. Precisamente sus costumbres reservadas y su carácter esquivo dan al trabajo del naturalista una dificultad que lo hace más atractivo. Este ensayo se prolongaría en exceso si se incluyeran aquí las múltiples observaciones que se han hecho sobre la especial biología de este pájaro.

Se Resumen aquí los puntos principales en la biología de la reproducción.

1) El Cuco Común no construye nido. Utiliza el de otra especie, siempre de menor tamaño que él mismo.

2) En la Península Ibérica parasitiza nidos de Petirrojo Erithacus rubecula, Chochín Troglodytes troglodytes, Acentor Común Prunella modularis, Carricero Común Acrocephalus scirpaceus, Pardillo Acanthis cannabina, Bisbita Arbórea Anthus trivialis, Escribano Soteño Emberiza schoeniclus, pero no hay duda que alguna especie más debe ser añadida a la lista desde que ésta corresponde a observaciones realizadas casi exclusivamente en el norte de España. En Iberia hay referencias de huevos del Cuco Común en nidos de Tarabilla Común Saxicola torquata, Papamoscas Gris Muscicapa striata, Curruca Capirotada Sylvia atricapilla, Colirrojo Real Phoenicurus phoenicurus, Triguero Emberiza calandra, Mosquitero Común Phylloscopus collybita, Curruca Carrasqueña Sylvia cantillans, etc.

3) Erithacus rubecula y Troglodytes troglodytes sufren la mayor depredación o parasitización a partes iguales en Guipúzcoa y Asturias. Popularmente los nidos de Erithacus son conocidos como el típico «nido del cuco».

4) No está claro que los machos lleguen a su territorio antes que las hembras. Probablemente en muchos casos se cree así porque la aparición de los cucos se detecta antes por el canto.

5) Cada hembra tiene su territorio que no suele ser muy extenso unas 3-5 Ha. únicamente para controlar nidos donde poner sus huevos, pero no para comer.

A este territorio vuelve año tras año.

7) Según Chance (1922, 1940) cada hembra se empareja con un mismo macho de por vida y supuestamente viajan juntos a Africa. Basaba esta aseveración en que ambos regresan siempre a la misma localidad. En cualquier caso esto es muy difícil de probar.

8) Cada macho se empareja con una sola hembra. Queda descartada la posibilidad de poligamia y poliandria, aunque Wyllie (1975) considera esto como un punto todavía necesitado de más investigación.

9) Cada hembra pone los huevos siempre del mismo tipo y color y por una metódica observación de ellos se puede identificar a su propietaria y conocer cuántos huevos deja y en qué zona los pone, descubriendo así los límites de su territorio.

10) Los huevos son muy pequeños para el tamaño del pájaro y su cáscara es notablemente más gruesa que la de otros pájaros que los ponen del mismo tamaño, pero siempre algo mayores que los del huésped.

11) Una hembra se especializa en una única especie de huésped y pondrá en su nido mientras viva. Si por destrucción del nido previsto se ve apurada, puede ocasionalmente poner el huevo en un nido de otra especie que habitualmente nunca es parasitizada por el Cuco Común. También puede depositar el huevo en el suelo y abandonarlo allí.

12) La hembra localiza el nido de su huésped sin ayuda del macho y lo vigila atentamente, visitando el lugar y escogiendo el momento adecuado para la puesta de su huevo que suele ser cuando el nido tiene dos o tres huevos de su propietario.

13) Una hembra de Cuco Común puede retener el huevo en el oviducto varias horas (un máximo de 24). Perrins (1967) recogió de un nido de Carricero Común Acrocephalus scirpaceus 3 huevos de éste y uno de Cuco. Examinados en el laboratorio, pudo comprobar que solamente en el huevo de Cuco había comenzado el desarrollo del embrión, por lo que como el huésped aún no había comenzado la incubación, estaba claro que el proceso de incubación comenzó en el oviducto de la hembra de Cuco.

14) La puesta de cada huevo es efectuada con intervalos de dos días. Hay que añadir que las puestas son hechas en series de 5 huevos distanciados 48 horas y cada serie se distancia de la siguiente 3-6 días. Las puestas del Cuco Común no se producen hasta la primera semana de mayo. Son ocasionales en los últimos diez días de abril y menudean ya a partir del día 8 de mayo. En Asturias las más precoces se encuentran en las segundas puestas del petirrojo y en las primeras del acentor. La última puesta de un huevo de Cuco en un nido de chochín, lo fue tan tarde como el día 1 de julio. Más adelante son excepcionales.

15) Cada hembra pone normalmente de 12 a 15 huevos en la temporada. Chance comprobó puestas de 25 huevos, pero esto no debe ser corriente y no se ha confirmado nunca en Iberia.

16) Las puestas se efectúan entre las 15,30 y las 17,30 horas invariablemente. Nunca por la mañana y referidas a la hora solar.

17) Todas las hembras en actitud de poner se sitúan después del mediodía en un punto ventajoso desde el que vigilan el nido de su huésped, esperando el momento oportuno.

18) Al llegar al nido la hembra coge con el pico uno de los huevos del huésped y deposita el suyo en un tiempo extraordinariamente corto, unos 8-11 segundos. El del huésped es retirado y llevado lejos. En ocasiones lo come allí mismo.

19) No siempre tiene éxito la puesta del Cuco y el propietario del nido puede arrojarlo fuera. El huevo retirado por la hembra de Cuco es siempre invariablemente el que menos se parece al suyo.

20) Que la hembra de Cuco pone huevos muy semejantes a los de su huésped no está muy claro en todos los casos. Muy a menudo son completamente diferentes. Cuando retira el huevo más dispar con el suyo inicia un proceso de selección natural. Sin embargo, no se debe descartar la influencia de los genes. Así, Friedmann estima que esto es sólo una hipótesis y no un hecho establecido y que es necesario probarlo con superior investigación.

21) Cada hembra de Cuco parasita la especie de huésped por la que ella fue criada. Una vez puesto el huevo se desentiende completamente de él. Hay evidencia, sin embargo, de cucos que toman parte en la alimentación de los pollos. Meiklejohn (Bannermannn, 1955) cita un caso bien comprobado de un Cuco Común adulto cebando a un pollo en el nido y posteriormente fuera de él. Hay más situaciones de éstas bien comprobadas, pero puede asegurarse que son realmente excepcionales.

22) Parece claramente establecido que el Cuco no pone el huevo en el suelo y luego cogiéndolo con el pico lo llevaría al nido del huésped. Cuantas veces se le ha visto así no hay duda que se trataba de un Cuco que transportaba el huevo retirado por él del nido parasitizado.

23) Sin embargo, está por resolver en todos los casos la forma en que el Cuco pone el huevo en el interior del nido del Chochín Troglodytes troglodytes. Los nidos de este pájaro conteniendo huevo de Cuco, tenían el agujero de entrada anormalmente agrandado, indicativo de que había sido manipulado. La forma en que el Cuco se sujeta en el ramaje próximo para eyectar dentro del nido el huevo no ha sido todavía observada, pero en determinadas situaciones de estos nidos no es difícil la operación.

24) No puede descartarse que la hembra de Cuco ponga el huevo en el suelo ocasionalmente y con el pico lo introduzca en un nido de los que tienen un estrecho agujero de entrada como el de Troglodytes. Bannerman (1955) cita el caso de una hembra de Cuco Común encontrada colgando muerta atrapada por la cabeza en el agujero de una caja nido de donde no la había podido sacar. En el interior había un nido que contenía un huevo de Cuco Común recién puesto.

25) De forma ocasional 2 ó 3 huevos de diferentes hembras de Cuco pueden ser encontrados en un mismo nido.

El periodo de incubación de los huevos de Cuco es muy corto, no superior normalmente a 12,5 días lo que provoca que el nacimiento del pollo sea casi siempre anterior en unas horas al de su huésped. Está bien comprobado que los huevos de Cuco están al llegar al nido ya ligeramente incubados y el embrión ha comenzado a desarrollarse, quizá en el propio oviducto del pájaro como se desprende de los exámenes realizados en hembras muertas inmediatamente antes de poner. Los pollos tienen en la espalda un hueco muy sensible y sus hombros son desproporcionadamente anchos y fuertes. Con ellos y en movimientos espasmódicos que comienzan a realizar a las pocas horas del nacimiento expulsan fuera del nido bien a los huevos del huésped aún no eclosionados o a los pollos si han nacido. No siempre esta operación tiene éxito y algún pollo del propietario del nido puede quedar, siendo criado bien, a pesar de la gran voracidad de que el pollo de Cuco hace gala. Si en el nido hay varios pollos de Cuco es raro que sobrevivan, porque los padres adoptivos carecen de capacidad normalmente para poder alimentarlos o uno arrojará fuera a los otros dos. Un notable ejemplo fue descrito por Burton (1947) de un Cuco y 4 jóvenes petirrojos criados con éxito en el mismo nido. El Cuco salió primero de él y los petirrojos dos y tres días más tarde. En este caso y casualmente el joven Cuco falló en expulsar a los pollos de petirrojo del nido y a pesar de que con su peso y tamaño los aplastaba, los adultos se arreglaron bien para cebarlos. Desafortunadamente para las víctimas de la parasitización del Cuco esto no es nada frecuente.

El color de los huevos de Cuco es muy variable. En general el fondo es blanco o grisáceo con profuso moteado por toda la superficie, pero los hay azulados, amarillentos, pardos, verdosos o rojizos y algunos tienen puntos finos negros. Para 100 huevos obtenidos en Gran Bretaña, Jourdain da un promedio de medidas de 23,05 x 17,23 mm. con un máximo de 26,4 x 18,8 mm. y un mínimo de 20 x 15,8 mm. Rey que manejó nada menos que 710 huevos de Cuco encontró un promedio de 22,4 x 16,5 mm.

Entre 20 y 23 días tarda un Cuco en salir del nido y su alimentación es un trabajo ímprobo para los padres adoptivos que con frecuencia parece que van a ser tragados en la amplia boca de aquél. El pollo al nacer carece completamente de plumón y su piel es más oscura en la cabeza. El interior de la boca es anaranjado y las comisuras amarillas. Su desarrollo es muy rápido.

En Asturias es frecuente entre los campesinos la creencia de que los petirrojos y chochines (raitanes y cericas) son comidos por el joven Cuco al terminar la reproducción. El tiempo durante el cual el Cuco continúa siendo alimentado por sus padres adoptivos se extiende considerablemente y sigue, aunque él ya coma solo.

Los cucos jóvenes de la variedad roja conservan este color después de la muda que sufren en el invierno en sus cuarteles africanos desde noviembre a marzo. Estas hembras parecen tener tendencia en la zona Cantabrica a parasitar nidos de Troglodytes con preferencia a los de otros pájaros. Hasta ahora todas las observadas por mí habían nacido en nidos de aquellos pequeños pájaros y ponían sus huevos en los nidos de ellos. No puede tomarse esto como una norma y es necesario realizar más observaciones.

El Cuco Común ocupa en Europa prácticamente todos los países excepto el extremo Norte e Islandia. Su densidad es variable y escasea en amplias zonas, pero abunda en campiña arbolada de la Europa húmeda y a altitud media. Las Islas Británicas, el Norte de Iberia, Francia y Centroeuropa tienen las mayores densidades y el Cuco es allí un pájaro extraordinariamente popular con gran incidencia en el folklore de cada región o provincia. En la Península Ibérica es francamente numeroso en todo el tercio Norte, ocupando bosques, bosquetes, campiña arbolada, carrizales, plantaciones de frutales y linderos de campos cultivados con arbustos y matorrales. Realmente habita en todas las regiones peninsulares, pero falta en extensas zonas del Centro y Levante. En bosques de montaña hasta niveles ligeramente por debajo de los 2.000 metros tiene una densidad regular, pero no tan alta como en la campiña norteña.

Las primeras llegadas del Cuco Común a Iberia se producen invariablemente unos días antes del 19-20 de marzo. El canto se escucha esporádicamente sólo a partir del 15 de marzo. Es ocasional en fechas anteriores. Un buen flujo de estos pájaros se observa en la mitad sur de la Península entre el 20 y el 31 de marzo. Algunos se oyen por la campiña norteña en esas fechas. Primera llegada registrada en Asturias: 11 de marzo. Primera en Galicia: 17 de marzo. Primera en Guipúzcoa: 21 de marzo. Primera en León: 22 de marzo. Primera en Cádiz: 12 de marzo (Bernis, 1970, citando a Del Junco). Primera en Madrid: 17 de marzo (Bernis, 1970). El mes de abril, desde el primero al último día, concentra la masiva llegada de los cucos ibéricos. A partir de la primera semana su canto se va incrementando en toda la campiña y en determinadas zonas se hace muy visible y puede ser bien detectado, no sólo por el canto. Pensar que el Cuco al sobrevolar Africa «cae» exactamente en la región española o portuguesa donde nació o anidó el año anterior, no parece muy acertado y faltan pruebas para ello. La progresión de Sur a Norte es evidente en los campos ibéricos y concentraciones de estos pájaros se pueden observar durante todo el mes de abril en el sur de España, aunque bien es verdad que cada uno se distancia del otro 100-200 metros cuando se estacionan durante el día. En determinadas zonas, Cádiz, Guadarrama, Guipúzcoa (11-21 de abril), se ha observado grupos de cucos posados al descubierto y en cantidad que indudablemente superaba la normal densidad en aquellos lugares durante la reproducción. El tiempo era a menudo húmedo y llovía intermitentemente con vientos racheados. ¿Quizá se trataba de migrantes en paso primaveral a los que el mal tiempo obligó a detener el viaje? Concentraciones similares de cucos se observan en campos costeros del occidente y oriente asturiano en abril. En Guipúzcoa no son raros estos grupos desde el 15 de aquel mes. Por Levante (isla de Buda, Delta del Ebro, Columbretes, según Maluquer, 1971 y Bernis y Castroviejo, 1966) es escaso. Parece, pues, que existe un indudable y bien acusado paso primaveral a través de Iberia. Sin embargo, el paso otoñal se acusa muy poco y es ocasional la observación de cucos agrupados. Más que a iniciación de la migración, pudieran ser debidas a la atracción que sobre ellos tiene una plaga de algún insecto. Hurrell (1975) menciona para Inglaterra una ocasional observación de un bando de 40 en el mes de agosto posados sobre Cupressus macrocarpa. Indudablemente se trataba de un hecho excepcional. Bernis (1970) sugiere que gran parte de los cucos europeos pueden migrar en julio y agosto en un vuelo en abanico desde el Centro-Norte del Continente, incluidas las Islas Británicas, hacia el Sudeste, buscando el Africa Oriental. Esto explicaría la masiva y notoria presencia de cucos en Egipto y la escasez de ellos en la Península Ibérica y Norte de Africa durante el paso otoñal. Moreau (1972) es más partidario de admitir que los cucos realizan un vuelo sin escalas a través de Iberia y el norte de Africa, incluyendo el extenso desierto del Sahara hasta alcanzar cuando menos el Africa Tropical.

Al escribir sobre la invernada del Cuco Común en Africa seguiremos a Bernis (1970) y a Moreau (1972) quienes a la luz de la bibliografía actual y de las escasas recuperaciones de cucos anillados, elaboran un panorama o esquema invernal del Cuco en Africa. Este pájaro tiene un status en el continente negro durante el invierno difícil de determinar por la abundancia allí de otro muy similar, Cuculus cuculus gularis, distinguible en la mano por pequeñas diferencias de plumaje y por tener la base de la mandíbula inferior de color amarillo, pero no en el campo, a menos que el pico pueda ser visto con claridad. Las capturas señaladas por Stresemann de cucos de la subespecie bangsi en Malawi, parecen extender la supuesta invernada de nuestros cucos desde el Africa Tropical Occidental hasta la zona oriental. Bernis sugiere la posibilidad de que aún queden poblaciones de bangsi ignoradas que críen mucho más al Este de Iberia y que serían los invernantes a que Streemann se refiere. De otro modo habría que pensar en un área de invernada muy extensa. En Africa Occidental las observaciones de cucos paleárticos son pocos y esporádicas (Morel y Roux capturan algunos en el Senegal en agosto y septiembre). Las observaciones de bangsi son efectuadas solamente desde mediados de agosto hasta la mitad de octubre. ¿Continúan su viaje estos supuestamente cucos ibéricos? las observaciones son contradictorias y no hay aquí lugar para más especulaciones a base de observaciones esporádicas y no siempre muy seguras. Sólamente hay que añadir que los cucos de la raza europea canorus parecen atravesar el Ecuador e invernar tan al Sur como en Zaire, Rhodesia, Malawi, Zambia y Namibia. Moreau infiere que el grueso de los cucos paleárticos que invernan al sur del Ecuador, inician la migración primaveral desde estas bajas latitudes, haciendo un vuelo continuo sin escalas sobre los trópicos y el desierto. Esto podría suponer distancias de más de 3.000 kilómetros hasta las costas del Mediterráneo. Es significativo (Smith, 1966) que en 116 días de trabajo en el campo en una sucesión de primaveras en el borde norte del desierto (Marruecos), Cuculus canorus fue registrado sólo en 9 días. Ocho de ellos un pájaro solitario cada día y 3 en el día restante. Esto parece corroborar la teoría de Moreau de sobrevuelo de grandes extensiones del Continente africano. Parece probable que vuelos sin escala de 3.000 kilómetros o más son la regla general también en el otoño, puesto que muy pocos cucos son vistos en la costa norte de Africa. Resumiendo se puede decir que: a) Está comprobado que los adultos emigran en el otoño antes que los jóvenes. b) la migración otoñal comienza en julio y dura hasta agosto con ocasionales cucos jóvenes que se ven todavía en septiembre. c) La migración transcurre volando los pájaros en solitario. Las concentraciones parecen ocasionales. d) Los cucos ibéricos y del norte de Africa pertenecientes en gran parte a la subespecie bangsi, invernan en el Africa Tropical Occidental, aunque se citan escasas capturas y observaciones más al oriente. En todo caso nuestros cucos no rebasarían la línea ecuatorial hacia el Sur. e) A tenor de la escasez de observaciones en el sur de Iberia, Marruecos y Sahara Occidental, la migración otoñal de nuestros cucos pudiera efectuarse en un vuelo sin escalas sobre el norte de Africa y el desierto. f) Se desconoce la longitud de los vuelos sin escala, pero ésta sería algo más corta en la migración primaveral desde que concentraciones de posibles migrantes se observan en Marruecos y sur de Iberia. g) Los cucos de la subespecie canorus, habitando el resto de Europa parecen tender a realizar un vuelo en migración otoñal hacia el Sudeste. Sin embargo, hay excepciones: uno anillado como pollo en Holanda fue capturado en Ghana con línea ideal de vuelo hacia.el Sur. h) El cuartel de invernada de canorus está en gran parte por debajo de la línea ecuatorial (Zaire, Malawi, Tanzania). i) El vuelo sin escalas en primavera desde latitudes tan bajas, obligaría lógicamnte a los cucos a recorrer distancias superiores a los 3.000 kilómetros. j) Bernis sugiere la posibilidad de dos ondas migratorias o flujos desde los cuarteles de invierno: uno para cucos invernando en el Africa Tropical Occidental (bangsi y parte de canorus) y otro para cucos que llegan en invierno hasta el Africa Centro-Sur (canorus), éstos alcanzando más tarde su destino europeo.

La población de cucos se mantiene estacionaria en gran parte de su área de reproducción a pesar de la considerable depredación y destrucción de nidos. El propio Cuco lucha por su supervivencia con una alta puesta de huevos que se interrumpe en los primeros días de julio, debido posiblemente a la aparición en el territorio de cucos jóvenes ya completamente emplumados (Wyllie, 1975). La destrucción de nidos de su huésped, robando huevos y pollos puede explicarse de tres maneras: I) para procurarse alimentación; II) para forzar al huésped a volver a anidar de forma que el ciclo de la reproducción quede en línea con el del propio Cuco; III) para evitar que otras hembras de Cuco pongan sus huevos en nidos asequibles dentro de su mismo territorio.

Mucha más observación es necesaria para desentrañar completamente la biología y la conducta del Cuco Común. Concluyendo con lan Wyllie, la mayor dificultad estriba en que el ornitólogo cuando trabaja en el campo no puede distinguir con certeza un cuco de otro. Sus hábitos secretos permiten al pájaro evadir toda observación por períodos largos fundamentales y el naturalista pocas veces puede estar seguro del sexo de un individuo en particular. Además, aunque hay muchas razones para creer que sólamente el macho llama ¡¡ku-ku!! y que únicamente la hembra «burbujea», esto no es concluyente como ya hemos visto antes.