CARRICERÍN REAL (Acrocephalus melanopogon)

El Carricerin Real,Acrocephalus melanopogon, es un pequeño pájaro típico del carrizal mediterráneo, difícil de observar y fácilmente confundible con otros carriceros. La parte superior de la cabeza o píleo es muy oscura, casi negra y el dorso pardo rojizo rayado de negro. Lo más destacado es la raya blanca que naciendo en la base del pico pasa por encima de los ojos y llega casi hasta la nuca, más ancha en la región postocular y terminando en un corte cuadrado. La garganta y el vientre son blancos y el pecho tiene, sobre todo en los lados, un ligero tono parduzco. La cola es corta y graduada y las puntas de las plumas redondeadas, de color pardo oscuro franjeadas de castaño. El obispillo es pardo oscuro uniforme y no está rayado. Los flancos son pardo rojizos. El pico es fino y corto, de color hueso, más pálido en la base de la mandíbula inferior. El interior de la garganta y boca es naranja vivo. Patas parduzcas y el iris ambarino.

A la hora de la identificación de esta especie puede existir confusión con el muy parecido Carricerín Común Acrocephalus schoenobaenus.

El Carricerín Real es una especie escondediza que se puede observar de forma ocasional si está silencioso o cuando inesperadamente efectúa un vuelo acrobático fuera de los carrizos o de la vegetación acuática en la que se oculta. Se posa en los carrizos como otros Acrocephalus, pero mueve la cola y la despliega de manera diferente. A menudo permite la aproximación del observador sin esconderse del todo en la vegetación. Frecuenta densos carrizales y rara vez sale de este tipo de vegetación en lo que se diferencia de otros carriceros que son vistos también en junqueras y malezas ribereñas. Normalmente muy cerca del agua y si los carrizos están en lugar más seco, allí su densidad es menor.

El canto de este pájaro es en cierto modo musical, recuerda al del Carricerín Común, pero resulta menos variado, me parece mucho menos gorjeante y más dulce.

Empieza con tres o cuatro notas silbantes y dulces que recuerdan las del Archibebe Común Tringa totanus o quizá alguna del Ruiseñor Común Luscinia megarhynchos y continúa con un gorjeo suave y menos áspero y apresurado que el del Carricerín Común. Cuando está alarmado, lanza un chirriante matraqueo relativamente parecido al del Carricerín Común. En migración o dispersión se escucha mucho en carrizales y llamaba la atención su continuo, tenue y a la vez dulce ¡¡reet!! Lo repetía a menudo desde posición oculta varias veces y ya se sabía que a los pocos segundos saldría invariablemente al descubierto, posándose en el tallo de un carrizo y alarmándose al ver al observador, iniciando su típico matraqueo antes de desaparecer nuevamente.

Existe escasa información sobre la alimentación de esta especie lo mismo que sucede con otras que han sido poco estudiadas. Los dípteros y la gran multitud de insectos que pululan por las charcas y carrizales deben formar la casi totalidad de la dieta. Sobre todo los mosquitos que hacen nuestras observaciones en la marisma tan penosas.

El nido del Carricerín Real resulta inconfundible cuando lo comparamos con otros típicos de pequeños pájaros de zonas húmedas. Siempre está construido en plantas que crecen en aguas someras y resulta ser muy desaliñado. La hembra utiliza hojas de carrizos y otras plantas marismeñas en trozos bastante alargados, anudando estas tiras secas de vegetación a los tallos de carrizos, y también hierba seca. Normalmente elige para ello la proximidad de un pequeño canal de agua o pasillo entre los carrizos y no resulta difícil de descubrir. Suele estar a una altura del agua de 30 a 60 cm. y sólo ocasionalmente más alto. El interior de los nidos estaba, en Mallorca, (Bannerman, citando a Munn) forrado con las flores de los carrizos y alguna pluma. Todos los años eligen el mismo lugar para anidar y si algún nido ha resistido el invierno, pueden construir otro sobre sus restos al siguiente año una diferente pareja. Las primeras puertas se encuentran después del 15 de mayo normalmente, pero los pájaros son muy visibles en toda la zona mediterránea ya en el mes de marzo (Maluquer, 1971), aunque la mayor parte no se establecen allí hasta abril y mayo. Su densidad es difícil de calcular. La puesta consiste normalmente en 4-5 huevos, alguna vez 3 y raramente 6. Bannerman y Jourdain dan como número corriente 3 y 4. Son grises o amarillentos con punteado denso de color pardo verdoso que en realidad es como un tinte más oscuro. En general tienen una ligera rayita negra en el extremo. Jourdain da para 100 huevos obtenidos probablemente en España y Hungría, un promedio de 17,8 x 13,1 mm. con uno muy grande de 19 x 18,1 mm. y otro mínimo de 17 x 12 mm. La incubación, sólo por la hembra (?) dura 12-13 días y los pollos al nacer tienen el interior de la boca amarillo anaranjado vivo sin los dos puntos oscuros que poseen en la lengua los pollos de los demás carriceros. Son alimentados por ambos adultos y salen del nido a los 15 días.

El Carricerín Real se reproduce por la zona mediterránea de la Península Ibérica, las Islas Baleares, Túnez (muy local) Sicilia y hasta el norte de Austria y en Hungría, bajando por la cuenca del Danubio hasta el Mar Negro. En Marruecos fue descubierto (1972) criando en una marisma próxima a Larache por Thévenot y Thouy. Allí anillaron en agosto y noviembre casi el centenar de carricerines reales y comprobaron por las autorecuperaciones efectuadas en el mismo lugar a la primavera siguiente, una sensible variación en la longitud del ala: el ala plegada que medía en noviembre 58 y 57 mm. no alcanzaba en mayo siguiente más que a 54 y 52 mm. respectivamente.

En el otoño los carricerines reales se dispersan, observándose entonces a distancias notables dentro de Iberia de sus habituales zonas de reproducción. Se ha visto en lugares tan distantes como en la marisma del Aeropuerto de Fuenterrabía y en los carrizales de las islas de Santiago (Irún). Sus movimientos dispersivos parecen similares a los del Pájaro Moscón Remiz pendulinus, aunque más difíciles de observar aquellos por la tímida y escondediza actitud del pájaro frente al gregarismo de Remiz pendulinus. Que una parte de la población europea, la ibérica incluida cruza el Mediterraneo hacia Africa en el otoño e inverna alli, no puede ofrecer duda alguna. Thévenot y Thouy (1974) observan en las marismas de Bas-Loukkos cerca de Larache (Marruecos), que en octubre y noviembre la población nativa aumenta mucho, lo que les hace pensar sobre la llegada de carricerines europeos. Moreau (1972) considera migrador al Carricerin real. Algunos especimenes han sido registrados en primavera en Tibesti y en el invierno en el Lago Tchad Esto sugiere que la población allí invernante procederia de Europa centro-oriental. Dupuy (1970) que permaneció en la región de Béni-Abbes (sudoeste de Argelia) durante dos meses de primavera y comprobó allí un numeroso paso de Acrophalus no vio ningún Carricerin real Posiblemente, pues, la población ibérica que viaja hacia el Sur no rebasa la zona septentrional marroquí