BÚHO CAMPESTRE (Asio flammeus)

                             Fotografía: Siegfried Noët 

 

 


 

 

 

Aunque el plumaje es diferente y carece de las largas orejas del Búho Chico, el Búho Campestre Asio flammeus, puede ser confundida con aquel en una somera observación cuando se la ve volar. Inmediatamente, si pasa sobre el observador se distinguen dos manchas oscuras en el vértice flexor de las alas como las que tiene también el Búho Chico, pero sus largas alas y la costumbre de volar en pleno día sobre terreno despejado no deben ocasionar dudas sobre su identificación. El plumaje de los adultos es muy variable de unos pájaros a otros y puede ser pardo amarillento o rojizo por encima, muy moteado con puntos marrones o negros y unas manchas blancas visibles normalmente al desplegar las alas. El disco facial está muy marcado y es de color blanco sucio o pardusco con un borde blanco muy nítido y la equis blanca de la cara también muy notoria. Tiene unas pequeñas «orejas» formadas por plumas marrones mucho más cortas que las del Búho Chico y que no son dato para la identificación, porque, en general, las lleva recogidas salvo cuando está alarmado. Si un ejemplar se coge en la mano llama enseguida la atención su gorguera blanca con un punto negro en cada pluma. Las partes inferiores varían también mucho individualmente desde el amarillento al pardo leonado y están muy rayadas de marrón oscuro. Los muslos y las patas hasta los dedos están cubiertos de plumas pardo amarillentas. Los ojos son amarillos. La cola tiene bandas marrones sobre un fondo general pardo. Casi siempre el pájaro en el conjunto de su plumaje produce la impresión de ser pardo leonado todo él y en su estructura, cuando se le ve volar, destaca mucho la gran cabeza, muy redonda y desproporcionada para el tamaño del ave. Prácticamente es muy parecido a la Lechuza Común, pero por supuesto el color es totalmente diferente.

En España su reproducción ha sido esporádica hasta la década de 1990, ahora hay una población estable que se reproduce sobre todo en la meseta norte castellana, con un total aproximado de mas de 300 parejas. Es una migrante regular e invernante.

Habita con preferencia campo abierto cercano a marismas y aguazales. Canales con vegetación acuática y carrizales son fundamentales en su biotopo. Vuela al descubierto a baja altura sobre el suelo con las alas largas y estrechas bien extendidas, dando la impresión de un ave de presa diurna con cuerpo y cabeza de búho. También planea y entonces son visibles las machas negras de las alas. Se posa normalmente en el suelo, adoptando una característica actitud, inclinándose hacia adelante de manera que parece a veces que va a caer de cara. También se posa en arbustos y árboles, esto más a menudo en época de cría. En invierno se ve ocasionalmente posada en postes de cercas y alambradas que rodean aguazales y junqueras. Tucker que conoció bien esta lechuza de observarla en Gran Bretaña, considera que su vuelo es lento y silencioso; cuando caza lo hace onduladamente y realizando giros en el aire hacia abajo, pero otras veces este vuelo es más directo y a mucha mayor altura. Las puntas de las alas suelen estar dobladas hacia arriba en forma de arco y los batidos son lentos y regulares. Normalmente caza sus presas en el suelo, pero también atrapa pequeños pájaros al vuelo. Se dice que en zonas de llegada de aves migradoras captura muchas, con frecuencia más de las que puede comer y entonces las esconde bajo la hierba y vuelve después a buscarlas.

La abundancia de este pájaro en los países europeos donde habitualmente se reproduce en buen número, parece ligada muy directamente con la aparición de plagas de roedores. Bannerman señala como presas más habituales al Ratón de Campo, no faltando las musarañas, ratas e incluso gazapos de conejo. En las egagrópilas recogidas los restos de pequeños pájaros son muy abundantes y naturalmente entre ellos las especies son muy diversas.

La voz en sus zonas de cría es una especie de gemido en tono bajo ¡bu-bu-bubu...! que en realidad es una sola nota repetida con insistencia y que resulta monótona. Otros sonidos son menos destacados y no se diferencian de los lanzados por otras especies.

La reproducción comienza en general más tarde que la del Búho Chico, dato no extraño para una especie que en gran parte es migradora. Los vuelos nupciales comienzan a poco de llegar a la zona escogida en el mes de marzo. Como el Búho Campestre es en parte de costumbres diurnas, no ha habido necesidad de recurrir a información supuesta, y muchos ornitólogos han podido contemplar las evoluciones de una pareja de búhos de esta especie en vuelo de celo. Cuando los machos se elevan a gran altura hasta perderse de vista y descienden seguidamente, chocan las alas produciendo un extraño chasquido que recuerda el producido por una bandera al ondear con fuerte viento.

La Búho Campestre no construye propiamente un nido, pero procura acercar la vegetación próxima formando un círculo alrededor de los huevos. Este somero nido puede estar situado en el suelo donde el pájaro ha excavado un pequeño hueco o en un agujero en el brezo (Erica) o entre carrizos (Phragmites) o hierba. En él deposita de 4 a 6 huevos, aunque se señalan puestas de más de 10 huevos que probablemente están en función de la abundancia de alimento. La fecha normal de puesta es la última decena de abril y aún los primeros días de mayo. Los huevos son blancos y de forma elíptica y el promedio para 100 recogidos en Gran Bretaña fue de 40,1 x 31,8 mm. La hembra incuba sola durante 24-28 días a partir de la puesta del primero. Como entre éste y el siguiente medía un intervalo de 24 horas, en puestas grandes los pollos nacen con una gran diferencia. Incluso se señalan períodos entre uno y otro huevo de una semana (Jourdain 1940). Se dice también que la hembra incuba parcialmente los primeros días, de forma que así se evitan las diferencias en el crecimiento. Como otras aves que crían en el suelo, las jóvenes lechuzas, aún vistiendo parte del plumón blanco ligeramente crema o rosado, dejan el nido a partir de los doce días en ocasiones, pero más a menudo a los 15-17 días. No vuelan hasta los 25 días. Mientras permanecen ocultas entre la vegetación son alimentadas por la hembra con las presas que el macho trae continuamente, de forma que su desarrollo es rapidísimo.

La reproducción de la especie alcanza un alto nivel cuando abundan los roedores. Ya se sabe que en los países del norte de Europa algunos años los ratones y otros micromamíferos alcanzan altas cotas. Como consecuencia de ello, parece comprobado que el Búho Campestre desarrolla un alto poder reproductor en forma de efectuar una elevada puesta de huevos, que puede alcanzar la cifra de 14. También se dice que ha sido bien comprobada la doble nidificación en los mismos años de superabundancia de pequeños mamíferos.

Su área de cría está muy extendida por el norte de Europa. Parte de la población europea es migradora y alcanza nuestros campos a partir del mes de septiembre, invernando muchos búhos aquí pero siguiendo otras hasta el noroeste de Africa donde ya se han hecho observaciones en el Sahara Occidental y realizado capturas en Senegal. Las poblaciones más norteñas, es decir, las que se reproducen en el norte de Rusia y países escandinavos parecen ser las que tienen una mayor tendencia dispersiva, recorriendo mayores distancias. Aunque no es especie muy anillada en Europa, ha dado hasta ahora un alto índice de recuperaciones, en especial en los países situados más al Sudoeste de su zona de cría. La población británica que antes se consideraba sedentaria, parece ahora claramente establecido a través del anillamiento que es en parte también migradora, desde que se han recuperado varios de estos búhos anillados, en Bélgica y sudoeste de Francia, por lo que no sería descabellado pensar que algunos de las que se observan en el litoral cantábrico en el invierno no sean de procedencia exclusiva nórdica. Bernis (1967) cita varias recuperaciones habidas en Iberia: uno anillado como pollo en el nido en Holanda fue capturado después de tres años en Valladolid en octubre; dos anillados en Alemania se recuperaron en Orense en enero y en Ribatejo (Portugal) en diciembre y, por último, otro, que había sido anillado como pollo en Suecia, se capturó en noviembre en Santander.