ARCHIBEBE COMÚN (Tringa totanus)

 

 

 

El Archibebe Común,Tringa totanus,es el más abundante de las cuatro especies de archibebes que normalmente pueden observarse en la Península Ibérica y el único de ellos que se reproduce aquí. Su plumaje es pardo oscuro rayado de negro por encima con el vientre blanco. El pecho y los flancos también están profusamente listados y moteados. Cuando vuela muestra la cola rayada transversalmente de blanco y gris y el obispillo o rabadilla blanca es muy notoria, lo mismo que el color blanco de la mitad posterior de las alas. Las patas son rojo anaranjadas y el pico muy recto tiene color rojo con el extremo negro en los adultos y amarillento en los jóvenes. Su voz es inconfundible, especialmente para las personas habituales a la observación de los pájaros de marismas y estuarios. Generalmente emite un sonido en tono alto cuando se levanta o está alarmado y que puede expresarse como «tiú...bí...bí». Otras voces más simples y también más repetidas pueden escucharse cuando los archibebes forman pequeños grupos y las emiten a coro. El Archibebe Común es un pájaro de carácter tímido y solitario y casi se puede decir que huidizo, aunque frecuenta lugares donde la presencia de personas es habitual como mariscadores y pescadores en los fangales de las rías. Cuando se le aproxima a una distancia que parece medida por el propio pájaro y no suele ser inferior a los 25 metros, permanece alerta inmóvil un buen rato hasta que repentinamente inicia el vuelo acompañándolo con el grito de alarma ya descrito. El vuelo es fuerte y bastante errático, normalmente no alejándose mucho del lugar. Cuando está posado y comienza a alarmarse, suele mover la cabeza de forma espasmódica, tal como hacen otros limícolos más pequeños, pero también se bambolea hacia los lados de manera curiosa. Muchas veces estira el cuello y coloca el pico en posición horizontal. Cuando aterriza a la orilla con mucha frecuencia deja unos instantes colgar las alas, hasta que finalmente las sacude y recoge. Durante la reproducción es más tímido si cabe y a menudo se posa en el extremo de postes, cercas, piedras e incluso ramas de arbustos y árboles secos. Su forma de alimentarse es muy característica y fácil de observar. Sigue la línea de la orilla siempre al mismo ritmo, picando en el limo, bien en la superficie o clavando el pico en el mismo fango a una pequeña profundidad. Más frecuentemente camina por aguas someras, a veces con dificultad, y pueden vérsele las patas completamente enfangadas y casi siempre cubriéndole el agua los tarsos e incluso mojándose las plumas del bajo vientre. En el invierno y en el otoño es bastante solitario, pero menos en la primavera. También forma pequeños grupos y ocasionalmente bandos numerosos que no suelen superar los 25-30 archibebes. En las Marismas del Guadalquivir pueden verse en mucho mayor número, pero no hay duda de que se trata de un lugar único y muy favorable para la concentración de estos pájaros. Muchas veces se le puede observar con otras especies de archibebes y también de pequeños y mayores limícolos.

Anida en campos húmedos próximos a ríos, lagos y marismas. También se ha descubierto en España criando en un páramo, pero no parece ser frecuente esta observación. Construye el nido de forma cuidadosa, aprovechando o haciendo él mismo un hueco en el terreno que arregla con hierba seca. Este nido suele a menudo estar bien oculto al abrigo de pasto alto de forma que, para llegar a él, recorre una especie de corto túnel formado por el mismo pájaro que entrelaza la parte alta de las hierbas o plantas. Cuando se le molesta sale del nido y camina unos metros por el suelo antes de levantar el vuelo, especialmente los primeros días de la incubación. Más tarde suele levantarse del mismo nido a veces con gran alarde de ruidos y chillidos. La puesta normal es de cuatro huevos. Pero muchas veces de tres y ocasionalmente de cinco. Un mayor número puede corresponder a dos hembras criando en el mismo nido. El color de los huevos varía mucho de unas zonas a otras. El fondo es rara vez azul pálido. Más frecuente gris pardusco o amarillento, muy manchados y punteados profusamente de marrón rojizo, en especial en la parte más ancha. La puesta comienza en abril si el tiempo es bueno. Pero como esta favorable situación suele ser poco frecuente en ese mes en Iberia, la mayoría de los nidos con huevos se ven en el mes de mayo cuando ya se pueden observar a los adultos en plena incubación, alternándose los dos en ella. Esta tiene una duración de 23 a 24 días e inmediatamente que nacen los pollos abandonan el nido corriendo a duras penas a esconderse entre las matas de arbustos y la hierba, frecuentemente ayudados por los padres, a quienes se dice haber visto alguna vez transportándolos. Entre la vegetación son ya difíciles de encontrar, aunque los adultos se alarman mucho cuando se acerca a la zona el observador, al que con frecuencia rodean en vuelos circulares y chillando continua y estentóreamente.

En la Península Ibérica cría muy diseminado por algunas zonas costeras y también en el interior. En Baleares parece ser nidificador muy esporádico en Mallorca, faltando en el resto de las islas. Quizá donde mayor densidad alcance sea en las Marismas del Guadalquivir, zona en la que pueden, según Bernis, anidar cientos de parejas, especialmente los años favorables. Igualmente se da como nidificante en el Coto de Doñana. En las marisma de Aveiro y en las costas de Galicia es abundante en época de reproducción, lo presupone una buena población establecida. En el Cantábrico falta casi totalmente, aunque existen pequeños núcleos en zonas de Santoña y otros lugares que pueden ser de inmaduros o no reproductores. En Levante y Sur del Mediterráneo está muy diseminado. La cría en el Delta del Ebro ha sido confirmada por Maluquer y Pons, que encontraron un nido en mayo de 1961, con tres huevos en la Isla de Buda. Sin embargo, la reproducción parece escasa y esporádica allí. En los pasos de primavera y otoño y también como invernante abunda por todas las costas y marismas y en muchas lagunas del interior. Esta especie paleártica cría en Eurasia desde Islandia, Islas Británicas, Escandinavia y Europa central hacia el Este por Rusia y Siberia. También en algunos puntos de Francia atlántica y mediterránea y en Italia.

Los especialistas distinguen tres razas entre los archibebes comunes de Europa: Tringa totanus robusta, que cría en Islandia e Islas Faroes; Tringa totanus británica, reproduciéndose en las Islas Británicas, y Tringa totanus totanus, que ocupa la Europa continental y el oeste de Siberia. La diferenciación entre ellas es muy ligera y difícil de apreciar en el campo. Unicamente cuando se pueden comparar en la mano se destacan algunos detalles de morfología y coloración. Así, robusta es más grande, con alas también más largas y el color general más oscuro y sobre todo las patas notablemente más fuertes. Británica es una subespecie muy parecida a la anterior y que cuesta trabajo separar. Parece ser, según Bannerman, que las diferencias consisten fundamentalmente en que el plumaje estival no se desarrolla lo suficiente y la diferencia con el del resto del año es muy pequeña. La subespecie continental totanus, que es la que cría en Iberia, parece desarrollar dos fases de coloración, una clara y otra oscura, careciendo de la uniformidad de las anteriores. La fase clara es la más común en Iberia. No puede entrarse en el detalle de estas muy ligeras variaciones en la coloración de los plumajes que frecuentemente alcanzan lo subjetivo y muchas veces lo banal.

El Archibebe Común se ha anillado mucho en casi todos los países europeos y consecuentemente ha dado una gran cantidad de recuperaciones, muchas en las costas de la Península y algunas en el interior. En Portugal, el Aveiro (Beira Litoral) concentra casi todas las capturas. En España, las Marismas del Guadalquivir y el Delta del Ebro dan las mayores cotas de recuperaciones.

La gran mayoría de las poblaciones de archibebes europeos son migradores, pero éstos no viajan muy lejos y las costas atlánticas de Francia y de Gran Bretaña concentran millares de archibebes invernantes. Más al Sur, el Mediterráneo es una gran zona para el estacionamiento de este limícolo. En el censo de estos pájaros realizado en España durante el mes de enero de 1973, se observaron en las rías de Galicia 211 archibebes comunes, gran parte en Santa Marta de Ortigueira, ría muy extensa en la que las extensiones de limo son enormes y en consecuencia un censo forzosamente tiene que ser difícil y por lo tanto debe tomarse sólo como aproximado. En el Delta del Ebro el mismo censo arrojó la cifra de 176 y cantidades menores en otros lugares del Mediterráneo que incluyen la Albufera de Valencia y las salinas de más al Sur. Sin embargo, puede estimarse que estas cantidades son exiguas comparadas con los que deben invernar en las extensas marismas del Guadalquivir. En Portugal, en el invierno de 1968-69, el recuento dio 400 archibebes comunes para Aveiro (Fournier) y los estuarios del Tajo y Sado 3.000 en conjunto (Fournier). El Archibebe Común es un pájaro que se mimetiza muy bien con el limo y anda desperdigado por aquí y allí. Los extensos fangales de la ría del Eo (Lugo) y Santa Marta de Ortigueira (La Coruña)pueden albergar una gran cantidad de archibebes invernantes. La exploración efectuada en enero de 1975 dio cifras pobres que no sobrepasaron los dos centenares de archibebes, pero la dificultad para censar era muy grande.

Las costas africanas occidentales albergan una buena población en invierno, llegando algunos incluso a Angola. También se cita en Sudáfrica, pero esto son excepciones a la regla general de que el Archibebe Común es un migrador poco dado a recorrer grandes distancias.

El anillamiento ha demostrado que la mayoría de las poblaciones consideradas antes como sedentarias se mueven hacia el Sur en apreciable cantidad. Archibebes británicos se han recuperado en las costas atlánticas francesas y en las cantábricas españolas. Sin embargo, el grueso de los que se observan en el paso otoñal por el norte de Iberia proceden de los países escandinavos y bálticos. Muchos pasan en agosto, pero la mayoría lo hacen en septiembre y octubre. Blondel (1964) observó en el norte de la provincia española del Sahara de 20 a 25.000 archibebes invernando. La mayoría de los archibebes escandinavos viajan hacia el Sur con rapidez e invierten un promedio de 20 a 30 días en recorrer unos 2.000 km. Un Archibebe Común anillado en Sanlúcar de Barrameda en octubre de 1961 fue recuperado exactamente once días más tarde en Marruecos.

Los Archibebes se alimentan sobre todo de pequeños invertebrados que recogen, bien de la superficie del agua o calando el pico en el fango. Estos pájaros aparentemente detectan su presa por la vista, pero a veces meten el pico entreabierto en el limo, por lo que parece que también el tacto tiene su influencia a la hora de comer. La mayoría de las presas son gusanos de arena y fango (Nereis), caracolillos (Hydrobia), pequeños cangrejillos (Crangon), muchos insectos y alguna pequeña cantidad de materia vegetal (Zoostera).