ARCHIBEBE CLARO (Tringa nebularia)

 

 El Archibebe Claro fue gravemente acosado en el pasado por los coleccionistas de huevos, que parecía un desafío la tarea de localizar el discreto nido realizado por la hembra en un rasguño superficial, con frecuencia sólo una piedra o una rama caída servía de referencia. Sin embargo, la recolección de huevos es ilegal ahora, y el ave está relativamente segura de las personas que interfieren en sus zonas de anidamiento.

Al amanecer y al atardecer el Archibebe Claro deja su zona de reproducción y se traslada a las orillas de lagos para alimentarse, principalmente de insectos acuáticos. A finales del verano y en otoño, a medida que avanzan hacia el sur por la migración, se van alimentando en orillas de ríos y embalses.

En la península, no anidan, se encuentra con bastante frecuencia en las épocas de paso, en colas de embalses incluso balsas de riego, siempre que haya lodos y aguas someras donde consigue su alimento.

Identificación: Patas largas y verdosas, el pico gris azulado, ligeramente hacia arriba; rabadilla blanca, partes superiores grises oscuras ribeteadas de claro; blanco por debajo, con manchas oscuras y barras en el pecho en verano; sexos iguales

   La hembra hace el nido en una pequeña depresión del terreno, con alguna hierbecilla y ramitas de arbusto; anida a principios de mayo, pone generalmente 4 huevos, de color crema con manchas oscuras, la incubación es aproximadamente de 24 días, por ambos padres, los pollos nidífugos, dejan el nido a las pocas horas de nacer, atendidos por ambos padres, comienzan a volar sobre los 27 días.

Se alimentan de insectos acuáticos y sus larvas, gusanos y peces pequeños, de vez en cuando pequeñas ranas, más comúnmente renacuajos..

Hábitat: Marismas y zonas palustres.

 

El Archibebe Claro, Tringa nebularia, es un migrador no escaso en todas las costas ibéricas, especialmente en las cántabro-atlánticas y viéndose relativamente abundante en aguas interiores. Su plumaje es notablemente más pálido que el del Archibebe Común, pero, además, se distingue de los otros por tener las patas verdosas, pico negruzco que claramente se nota curvado ligeramente hacia arriba y el tamaño es bastante mayor. Al volar muestra las largas patas muy salientes por detrás de la cola y carece de franja blanca en las alas.

Su voz es parecida a la del Archibebe Común, pero más débil, aunque emitida también en tono alto: «Tiiú... tiiú...»

Se reproduce en Escocia, norte de Escandinavia, norte de Rusia y Siberia. Inverna en las costas del norte de África y por todo este Continente, donde es ob­servado en cantidades muy apreciables, llegando tan al Sur como hasta el Cabo de Buena Esperanza. Se ha anillado poco y por lo tanto las recuperaciones han sido siempre escasas.